domingo, 11 de abril de 2010

Crónica del concierto de Barón Rojo en Barakaldo



Barón Rojo. Gira de reunión 30 aniversario
Sala Rock Star Live de Barakaldo
10 de abril de 2010
Duración: 2 horas 45 minutos

Llegó el día, el que algunos llevábamos esperando incluso 20 años, yo personalmente desde que escuché el “Volumen brutal” con 12 años. Cuando empecé a ir a conciertos la formación original de Barón Rojo ya había partido peras.

Se notaba cierta expectación en la sala, que si no estaba completa poco le faltaba, con una concurrencia variopinta entre rockeros talluditos y nuevas generaciones. Quizás habrá que poner en el lado negativo de la balanza que a las 8 y media ya se nos estaba apremiando para que entráramos, cuando muchos aún apuraban sus últimas cervezas fuera. Una hora bastante temprana, aunque comprensible sabiendo que la descarga duraría unas tres horas.

Hermes, Armando, Sherpa y Carlos salieron a escena con la sala a oscuras y sin la típica intro que tanto se lleva. Apenas unos riffs para conducirse hasta “Concierto para ellos”, coreada por casi todos. A partir de aquí daré mis impresiones personales, basadas sólo en intuiciones sobre la relación que pueden mantener los integrantes de la formación clásica, pues la falta de feeling que hay entre algunos se me hizo demasiado evidente.

Antes, os digo que si tenéis la oportunidad de verlos, no dudéis, tres horas de show con una larguísima cantidad de clásicos que, como decía Marqués en un comentario en este blog, forman parte de la banda sonora vital de miles de personas, y una reunión que quizás nunca vuelva a darse. No os defraudará.

Pero, casi siempre hay un pero, y este es que no hubo “magia”, magnetismo o como queráis decirlo. No en la sala, porque todos estábamos entregados y cantamos las canciones de principio al final. Sí, nos pasamos tres horas cantando, porque nos las sabemos casi todas, pero faltó algo que es difícil de explicar aunque lo intentaré. Había visto a Barón antes muchas veces, y se caracterizaban por interactuar en escena incluso con bailoteos más o menos ensayados, pero esta vez –y esta vez no era una más, era La Vez- vi a Carlos de Castro siempre en su parte del escenario, sin apenas moverse, sin cruzarse con Sherpa, sólo acercándose a su hermano.

Sherpa, a quien el público aclamó de manera constante, y quien sigue mostrando un enorme talento que se desprende a través de sus diálogos, con constantes apelaciones al cariño que siempre se le muestra, y con frases a favor de la rebeldía, sí estaba más integrado, e incluso sonreía al dirigirse a los demás, especialmente a Armando, con quien mantenía algunos instantes de cercanía. Hermes, por su parte, estuvo porque le vimos saludar al final, pero tampoco destacó por nada especial. A todo esto añado que no hubo solos, aunque sí dos instrumentales (“Efluvios” y “El Barón vuela sobre Inglaterra”), con lo que nadie tenía mayor protagonismo sobre los demás.

Sin duda, los mejores momentos del show los firmaron Sherpa y Armando. Ellos dieron la sensación de ser las verdaderas almas del Barón, y juraría que Carlos es quien debe de tener más problemas con el resto de integrantes, vista su actitud.

En todo caso, es cierto que nadie estaba allí para ver a un grupo de amigos –aunque haya que exigir algo más que la mera ejecución musical, que para eso pagamos 20 euros-, sino para ver al auténtico Barón. Y hubo momentos realmente memorables, como “Son como hormigas”, que puso a toda la sala a botar, y no es para menos porque menudo temazo; o con “Breakthoven”, cuyo estribillo levantó cuernos por doquier; “Cuerdas de acero” y, sin duda, “Los rockeros van al infierno” o “Siempre estás allí”. En ocasiones, Sherpa nos dejaba completar los temas y el coro sonaba al unísino.



Quizás la primera parte del set fue la menos celebrada, pero es que hay tantos temas y la generosidad es tal por parte de la banda, que no creo que nadie se pueda quejar de que dejaron fuera su favorita, porque caen prácticamente todas. De hecho, la mayoría salimos de allí exhaustos. No hay muchos grupos que hoy ofrezcan casi tres horas de concierto.




Se dejaron querer dos veces por el público, y el público les quiso, les pedimos más y nos dieron, hasta que se acabó. Ha pasado por Barakaldo la gira de reunión en el 30º aniversario de Barón Rojo y, al menos, podemos decir que ya les hemos visto juntos al menos una vez. No lo dudes, insisto, si puedes verles. Al margen de los detalles en los que me he extendido, merece la pena. Y mención especial para Sherpa y para Armando, además de profesionales y talentosos, intentan devolverle a la gente el cariño que esta les envía.

Un dato: agotaron las camisetas del merchandising, a pesar de que llevar hoy en día camisetas de Barón Rojo no sea cool.

Repertorio

Concierto para ellos
Tierra de vándalos
Campo de concentración
Las flores del mal
Hermano del Rock N' Roll
Se escapa el tiempo
Satánico plan
Son como hormigas
Rockero indomable
Tierra de nadie
Caso perdido
Herencia letal
Breakthoven
Barón Rojo
Con botas sucias
Hijos de Caín
Cuerdas de acero
Los rockeros van al infierno
Efluvios
Resistiré
Incomunicación
Siempre estás allí
Desertores del Rock
Casi me mato

4 comentarios:

Zig66 dijo...

Dale, publica la cronica.

Estube alli ayer, pero me gusta recordarlo bien

Dani dijo...

Ya está!!

txinomandinga dijo...

como me ponen los auténticos Barones...que de recuerdos tan buenos!!
salud!!

Marques dijo...

ya os lo decia yo...no se podia faltar.Hasta me faltó nada para repetir en Barakaldo.
Resistire!!!!!!!