jueves, 28 de noviembre de 2013

Crítica de "Feast" de Annihilator 8

No hay mejor manera de reencontrarse con una gran banda que con un disco de talla notable como es este. Annihilator nunca alcanzaron la primera línea del Thrash Metal, pero creo que ahora van a llegar más arriba que nunca. "Feast" reúne todas las cualidades positivas que la banda puede mostrar: virtuosismo instrumental, inspiración para componer éxitos atemporales, y variedad. Jeff Waters es una máquina de alta precisión, no lo vamos a descubrir ahora, pero esta vez desborda componiendo, grabando el bajo, haciendo coros, produciendo, mezclando y ejecutando unos riffs de maestro. Él es el alma de Annihilator, y algo más.

Hay variedad porque encontraréis temas que bordean a Slayer ("Deadlock"), el Metal actual ("No surrender"), una balada ("Perfect angel eyes") o todo a la vez ("Fight the world"). Tal es así, que se me antoja muy estrecha la etiqueta clásica de Thrash para un grupo como Annihilator. Hasta la portada es la mejor que eligen desde "Alice in hell", con Pilar Rubio haciendo de zombie, excelentemente caracterizada por cierto, y fotografiada por Rebeca Saray.

La edición de lujo trae la portada en 3D y un Cd con sus éxitos regrabados de manera que ganan aún más fuerza: "Set the world on fire", "Stone wall", "Bloodbath" y así hasta 15. Altamente recomendable.

Probad: "No way out", "Deadlock" o "Fight the world"



martes, 19 de noviembre de 2013

Crítica de "Resilient" de Running Wild 6'5/10

El nuevo trabajo de los alemanes Running Wild, héroes del Heavy Metal épico y pirata, tiene una virtud y un defecto. La virtud es su honestidad. Y su defecto es el realismo. El disco es honesto en la medida en que da lo que este grupo puede dar de sí en el año 2013: es más lento y menos inspirado que sus obras clásicas, y eso no intenta camuflarse con arreglos de producción ni trampas de estudio que luego, por razones obvias de desgaste, no serían capaces de trasladar al directo. Running wild son una banda como todas: no pueden sustraerse al paso del tiempo y, aunque siguen sonando de esa forma tan particular, con sus míticas guitarras dobladas y estribillos con gancho, hoy en día no alcanzan el nivel que tuvieron en el pasado. Pero ahí radica el reconocimiento al mismo: no engañan. Si te gustan, el disco de gustará. No será uno de sus clásicos, pero tiene momentos que te acercan a la emoción.

Su defecto es que siendo tan realista, uno se queda con sed de más. Es como si condujeras un coche de seis velocidades y no pudieras pasar de la cuarta. Algunas canciones se acercan a la inspiración que les caracterizó en su etapa dorada, pero a medida que pasa el disco esas se diluyen entre otras más flojas. Aún así, es de alabar que, a día de hoy, no intenten engañar a nadie. Llegan hasta donde llegan, sin trampa ni cartón. Incluso la portada intenta reverdecer clásicos diseños y se queda en un buen intento, porque le falta fuerza y originalidad. Aún así, dadle una oportunidad. Saborear de nuevo ese regusto de Heavy añejo le vendrá bien a vuestras orejas.

Probad: "Soldiers of fortune", "Fireheart" o "Bloody island"



domingo, 17 de noviembre de 2013

De vuelta

Saludos amigos y amigas,
llevo unos largos meses de inactividad en este blog que algunos seguisteis durante algún tiempo, lo sé. Lo primero, y casi lo único, disculpas por no haber dado explicaciones, aunque no había mucho que decir. Simplemente perdí las ganas y me quedé sin cosas que decir. Pero creo que eso ha pasado. Al menos, por ahora. Considero que el Heavy Metal está pasando un gran momento, y me apetece dejar escritas algunas reflexiones. Así que antes de nada, perdonad que haya ignorado vuestros comentarios o las peticiones de reseña de vuestros discos o conciertos. No puedo prometer que no vaya a pasar de nuevo, pero sí que intentaré que no ocurra.
¿Gran momento en el Metal, he dicho? Sí, aunque algunos lo dudéis. Hay razones para hacerlo, al menos en España. La crisis económica ha empapado todas las capas de la sociedad y también a la cultura, a la música y por tanto al Metal. Sellos, promotoras, salas de conciertos, pubs, baretos y hasta grupos lo han dejado ante la falta de ingresos y, lo que es peor, de expectativas y esperanzas. ¿De dónde me saco lo del gran momento? La realidad es que de negatividad podría poner decenas de ejemplos que confirmarían el desastre en que nos hemos instalado, pero hay que ver lo que sucede fuera de aquí. Y fuera hay mucho, y bueno.
En mi propia ciudad, Bilbao, la queja es constante: la programación musical de las instituciones, sobre todo del ayuntamiento, es rácana con el Rock, acaba de cerrar la sala Rock Star Barakaldo, que nos dejará fuera del circuito de las grandes giras al que habíamos entrado con las eternas Madrid y Barcelona, las bandas locales se quejan de que apenas nadie acude a sus conciertos y los dedos acusadores apuntan a intermediarios y negociantes varios que se llevan lo poco que se puede sacar de un género musical que, a pesar de su indudable penetración social, sigue siendo visto como minoritario y, a veces, hasta marginal.
Insisto, aquí las cosas están mal. De acuerdo. Pero el Heavy Metal está en ebullición en todo el mundo. Es innegable. Es imparable. Supongo que quienes os toméis la molestia de leer esto pasareis de los 30 años. ¿Cuando descubristeis este estilo, imaginabais que una de vuestras bandas estaría llenando los cines con una película en 3D? Sinceramente, no. Hoy eso sucede: Metallica arrasa en prestigiosas salas de todo el planeta con esa “Through the never” que nadie era capaz de imaginar cuando hace 25 años decidieron grabar su primer vídeo-clip ("One"), en un ejercicio de traición para muchos entonces. 
El Heavy Metal es un movimiento inexpugnable porque 40 años después las leyendas Black Sabbath han colocado su último disco “13” en lo más alto de las listas, otra vez. En algunos casos, conquistando puestos a los que nunca habían llegado. ¿Os imaginabais algo así la primera vez que escuchasteis “Paranoid”? Ni de broma. Los virtuosos de lo extremo Carcass regresan y lo hacen con otra obra maestra. Korn, que reinventaron el estilo en el decenio de los 90, tienen nuevo disco y en él rayan a grandísima altura.
El Presidente de Uruguay, el gran Pepe Mujica, va a construir viviendas sociales con el dinero que saque de la subasta de una guitarra de Aerosmith, una poderosa televisión como La Sexta escoge la música de AC/DC como promoción para esta nueva temporada, grandes cadenas multinacionales de ropa como H&M venden camisetas de grupos icónicos, y la última tendencia en ropa femenina y complementos son las calaveras y las tachuelas. Es la socialización del Metal. Definitivamente ha salido del gueto. Quizás debemos amoldarnos a ello, comprender que esto ya es otra cosa y hasta reciclarnos. Pero se ha conquistado la pervivencia de la música.
Me diréis que son ejemplos banales y puede que sea cierto, en parte. Os créeis que no hay regeneración, pero eso tampoco es exactamente así. Vale, se están acabando Judas Priest, Scorpions, Motorhead, Iron Maiden, Kiss y otros, y pensáis no hay relevo. Pero sí lo hay. Slipknot, Machine Head, Volbeat, Sabaton, Lamb of God, Avenged sevenfold y otros llenan recintos incluso de mayor aforo que algunos de los anteriores. ¿No han alcanzado el estatus de leyendas? Quizás no para vosotros, pero otra generación viene detrás y no piensa igual. Y tampoco son menos que vosotros. Hay que abolir el clasismo en el Metal.
Asisto a festivales en los que la pasión es extrema. Wacken vende 70.000 entradas en dos días. Veo en Youtube documentales de países musulmanes en los que muchos jóvenes se expresan a través del Metal, algo que no sabían ni que existía hace diez años. Observo conciertos en América Latina y la explosión de adrenalina que se da entre el público. Es un movimiento planetario, arrasador. Su esencia está más viva que nunca. A lo mejor somos nosotros los que estamos en declive. Sí, tú, que no aplaudes ni un tema en los conciertos a los que vas. Ni te molestas en mover el cuello. Tú, que menosprecias a las nuevas bandas sólo porque a sus conciertos van quinceañeros, como si nunca hubieras tenido esa edad.
El Metal está vivo a pesar de que aquí padezca un bache, y mí aún me quedan ganas de vivirlo. Así que vuelve Metalbitacora.

PD: Ya veremos por cuánto tiempo...

lunes, 14 de enero de 2013

Crítica del documental "Barón Rojo. Larga vida al Rock N' Roll" 7'5/10

No importa en qué década hayas nacido, si amas el Rock duro, Barón rojo seguramente formarán parte de tu imaginario personal. Evidentemente, cuando más te acerques a los primeros años del decenio de los 80, más conexión tendrás con ellos, pero si no es así al menos debes ser consciente que no ha habido otra banda que cante en castellano más importante en este género musical. Las razones son claras: su música es extremadamente pegadiza, sus letras son ricas literariamente y fueron los primeros en romper las fronteras españolas para penetrar en el mercado europeo. Tocaron con algunos de los más grandes del momento, entre ellos en el mítico festival de Reading, y la leyenda Bruce Dickinson fue uno de los que se subió con ellos al escenario, al igual que Michael Schenker. Otros han ido lejos, como Héroes del silencio, y han tenido influencia, pero Barón rojo están ahí, para siempre.

La reciente gira de reunión de la formación original, con motivo del 30º aniversario de su fundación, dio pie a Javier Paniagua y Jose Sancristóbal a elaborar un documental que refleje ese momento del reencuentro e indague en qué supuso la banda y por qué se separaron. Según los propios autores, a quienes pudimos hacer preguntas en directo en el festival Dock of the bay de San Sebastián, donde se proyectó la película, confesaron que no pesaron los tres objetivos por igual, porque ellos básicamente querían inmortalizar la reunión.

Si hay algo que puede dejar cierta sequedad de boca entre el fan más acérrimo es que se echa de menos un recorrido un poco más detallado por los orígenes del grupo y etapa más existosa. Apenas una entrevista del mítico Ángel Casas en la terraza de un bar (que se puede ver en Youtube), un momento inimaginable en la televisión de hoy en día, a la vuelta de Reading, y algunos otros guiños casi a modo de flash, y nada más. El resto es una reconstrucción de la gestación, preparación y desarrollo de la gira que, en 2010, sirvió a miles de fans, entre ellos a mí, para ver por una vez en la vida a Hermes Calabria, Sherpa y los hermanos Carlos y Armando de Castro, tocar juntos sobre un escenario los temas legendarios del Barón.








La cinta empieza con un ritmo lento, incluso forzado en algunas escenas, como cuando Hermes y Sherpa se "reencuentran" para hablar de la posible gira. Pero poco a poco se nos van ofreciendo retales personales, familiares, musicales e íntimos de los cuatro músicos, y la emoción empieza a empaparnos. ¿Por qué se separaron? Por fin lo sabemos: simplemente porque no se tragaban. Creo que los elementos explosivos son Sherpa, por su creativa y arrolladora personalidad, y Carlos de Castro, un hombre serio, metódico, formal y recto. Hermes es la inocencia personificada (descacharrante escena cuando habla de "Avatar"), y Armando está, como es lógico, con su hermano, con quien comparte algunos rasgos. No hay un motivo económico, personal o de disensiones musicales, simplemente, era imposible la convivencia porque, como ellos mismos reconocen, "nunca fuimos un grupo".

Es demoledor el retrato que Armando hace de Sherpa: "tiene un elevadísimo concepto de sí mismo", que con el modo en que se entona significa exactamente que es un ególatra. Eso tiene su réplica cuando, a la vuelta del concierto en Barakaldo, es Sherpa quien va en el coche enojado porque "ni siquiera se han despedido, un adiós, un algo... Ni eso!". Nos cuentan una historia triste, la de una banda extremadamente fecunda, que llegó más arriba que nadie, pero que no pudo perpetuarse por desafecciones personales. El desgarro es total cuando se ve al pobre Hermes volver a sus clases de batería y a su negocio de instrumentos, cuando él sólo quiere tocar. En ese momento, el espectador fan sólo se pregunta "pero por qué demonios no os llevais bien?". Todo eso lo viví y lo escribí tras el concierto de Barakaldo, donde no sólo no saludaron al final todos juntos, sino que ni siquiera se acercaban unos a otros.

Al margen de eso se pueden observar imágenes de varios conciertos de esa gira (especialmente Madrid y Bilbao), y de los ensayos, e incluso tomas especiales en acústico de algunos de los músicos en solitario. Descubrimos a Carolina Cortés, pareja de Sherpa, y mente crucial en la composición de muchos temas, quien probablemente ni siquiera suene para muchos fans porque siempre quiso huir de los focos, y a algunos de los hijos de los músicos, sus casas, managers y otros que intentan explicar lo que sucede.



Además, están los relatos de algunos periodistas como El Pirata o Mariskal Romero, y músicos como Bunbury, Carlos Escobedo de Sober, o los cantantes de M-Clan y Asfalto, además de Juan Aguirre de Amaral. En palabras del director, pretendían demostrar con esa selección que Barón Rojo trascendía al Heavy, aunque haya sido un grupo sobre todo de heavies. Es destacada también la aparición del productor Chris Tsangarides, quien trabajó con ellos en el disco en directo y que en su currículum atesora trabajos históricos con Judas priest o Anvil.

Estoy seguro de que no es el documental que tú harías, pero te resultará muy útil para comprender el universo creativo y humano de una banda irrepetible. Se han tenido que resignar a ser irrelevantes por separado, y a que su convivencia fuera imposible juntos. Pero los temas que compusieron ahí quedan, para siempre. Ojalá algún día puedan arrancar las flores del mal y darle larga vida al Rock N' Roll con sus cuerdas de acero. Emocionante.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Los festivales de Metal en Europa en 2013

Ya se han confirmado algunas bandas para los principales festivales de Heavy Metal en este 2013 que estamos a punto de estrenar, y lo cierto es que en algunos casos el nivel es altísimo. Quizás conviene hacer un repaso por algunos de ellos para ir afinando en la selección:

El más grande de Suecia, el Sweden Rock de Solvelsborg, cuenta con un lineup excelente una vez más. Los deseados Rush compartirán protagonismo con los Kiss, que presentan su nuevo álbum, y con Europe, que juegan en casa, y quienes preparan algo grande con motivo de 30º aniversario. Grabarán un DVD para inmortalizarlo.

Accept, Amon amarth, Kreator, Candlemass y otros muchos completan un cartel centrado en el Hard Rock, pero no sólo.



En Clisson (Francia) se da una de las grandes citas del mes de junio, compitiendo directamente con el Azkena de Vitoria-Gasteiz, el Hellfest presenta este año un menú poderoso, y que, sin estar a la altura de los gigantes como Download, sí supera a otros muchos de gran raigambre. Su cartel se suele configurar con varios históricos como principales ofertas, y después decenas de bandas a las que es difícil ver a lo largo del año por estos lares. Se combina metal extremo con bandas consolidadas y otras que no necesariamente entran dentro de la etiqueta "heavy", pero que los asistentes valoran por su nivel musical.

La prueba es que año también apuestan por Kiss y además por ZZTop. Pero lo más jugoso es cuando revisamos las segundas líneas: Twisted sister, Korn, Avantasia, Accept, Stone sour, Down, Testament, Volbeat, Helloween, Kreator, Immortal o Bullet for my Valentine. Si eres capaz de ver sólo a la mitad llevarás metal encima para todo el año.

En Viveiro (Lugo) se cuece una nueva edición del Resurrection Fest, una cita absolutamente consolidada por varios motivos: su emplazamiento, al lado del mar, en un pueblo acogedor y con una gastronomía inmejorable; su precio competitivo; y un cartel que se sale de lo esperable, por su variedad y distinción. Este año han confirmado a dos de sus principales bandas: Bad Religion y Trivium. Faltan 60 más por confirmar.



Download es, probablemente, el mejor y más atractivo festival del mundo para cualquier seguidor del Heavy Metal. Su carga histórica, proveniente del legendario Monsters of Rock, y Donington, le otorga un plus frente a los demás que quizá sólo ha podido ir ganando Wacken. Sin embargo, el nivel musical entre uno y otro aún está a años luz. Fieles a su tradición, Iron Maiden liderarán este año el cartel para interpretar la segunda parte del Maiden England tour que el verano pasado descargaron en Norteamérica, y del cual tenéis una crónica en Metalbitacora). Sus escuderos serán dos de las bandas más importantes del momento, una estadounidense y la otra alemana, marcas de garantía: Rammstein y Slipknot.

Lo que sucede con Download es que si nos vamos a las segundas filas encontramos tantos kilates como en las primeras: Motorhead, Alice in chains, Volbeat, Stone sour o Mastodon y otro chaparrón más que anunciarán en breve y que nos hará preguntarnos una vez más: ¿Cuándo demonios me decidiré a ir?



Tal es el poder de Download que este año su influencia ha anulado al último invento de la industria metalera, el itinerante Sonisphere, que ya claudicó en 2012 ante la escasa venta de entradas frente a la competencia de su rival (que presentaba a Metallica rememorando el Black album), y ha vuelto a hacerlo este año. En España, la empresa Last Tour International es la encargada de desarrollar esta marca, pero suele ser la última en anunciar cómo, dónde, cuándo y con quién lo hace. Primero fue Barcelona, luego Madrid, luego otra vez Madrid pero en Getafe y este año diversas fuentes amenazan con que sean dos fechas consecutivas, una en Madrid y otra en Barcelona. A mis oídos ha llegado incluso que podrían ser dos fines de semana en dos lugares distintos.

En Francia están confirmados Iron Maiden, Korn o Slayer.

Amneville está al norte del país, en la región de Lorena, a poco más de 300 kilómetros de París. Hay conexiones en tren que tardan unas 2:20 aproximadamente.















En Italia, también habrá Sonisphere, por supuesto con Iron Maiden, que es la única confirmación de momento. La ciudad elegida es Milán.

Probablemente, el festival que más adhesión sentimental causa entre la comunidad metalera a día de hoy sea el Wacken Open Air, una experiencia que he vivido en este 2012 pero que no podré repetir en 2013 debido a que la venta de entradas esta vez ha sido más fulgurante que nunca. Todos los tickets vendidos en apenas dos meses para poder disfrutar de un fin de semana puramente heavy, con ingredientes musicales como Anthrax, Arch enemy, Devildriver, Lamb of god, Doro, los renovados Nightwish, Rammstein o Sabaton.



El sur de España siempre ha lamentado su exclusión del circuito metalero en cuanto a conciertos y grandes festivales, y con razón. Así que este 2013 se espera una gran respuesta al Leyendas del Rock, que están elaborando un humilde pero a la vez sabroso cartel: Accept, Venom en su primera visita a España, Doro o Ensiferum enriquecen un cartel eminentemente con bandas españolas como Barón Rojo u Obús.



Bélgica, en la localidad de Dessel, acoge el Graspop, un festival que cuenta siempre con carteles espectaculares, aunque no acabe de alcanzar la fama de otras citas del continente. En este 2013 hay que rendirse de nuevo a la organización, porque reúnen también a Iron Maiden como principal oferta, junto con otros grupos de grandísimo nivel: King diamond, Bullet for my Valentine, In flames, Testament, los emergentes Ghost, Stone sour, Epica o Kreator y muchos más.



Hay muchos más, a pesar de que la crisis económica ha eliminado varias citas, pero estos son los que quería destacar en esta primera entrega. Ahora sólo hace falta reunir el dinero y elegir.

lunes, 1 de octubre de 2012

Crónica de The Tour: Kiss y Motley Crue en Chula Vista (California) el 12 de agosto de 2012

Este pasado sábado 29 de septiembre terminó oficialmente una de las giras más atractivas de los últimos años. Tanto, que sus promotores la bautizaron simplemente como The Tour. Al margen de que el nombre sea bastante presuntuoso, la verdad es que ver cómo comparten escenario Kiss y Motley Crue, dos verdaderas leyendas del Hard Rock, era algo enormemente atractivo. Por desgracia, sólo el público norteamericano pudo degustar semejante despliegue. Por suerte, nosotros pudimos acudir.

La cita era el domingo 12 de agosto en la ciudad californiana de Chula Vista, muy cerca de San Diego. Es un anfiteatro al aire libre llamado Cricket Wireless, cerquita de un gran aquapark, en lo alto de una loma y con un parking sencillamente descomunal, el recinto era estupendo para un acontecimiento de tal magnitud. Está claro que las dos bandas, aunque gozan de enorme prestigio desde hace décadas en todo el mundo, son mucho más populares en Estados Unidos que en Europa. Y eso se notaba en el ambiente previo, que era el de una gran celebración a la que acudían familias enteras y grupos de amigos visiblemente emocionados.

Allá donde van Kiss el espectáculo está garantizado, y la liturgia, pese a ser casi siempre la misma, nunca llega a cansar: disfraces, imitadores, artilugios y, en definitiva, diversión. Esto es la banda más caliente del planeta. Un número nada desdeñable de chicas sexis se paseaban con camisetas de Motley Crue por el entorno del recinto, completando una estampa puramente americana. Sólo faltaba un buen nivel musical, aunque eso fue otra historia. Hubo fiesta, celebración y disfrute, pero ambas bandas han vivido tiempos mejores.

A media tarde, los teloneros salieron a entretenernos un rato. Se llaman The treatment, son galeses y jovencísimos, y cuenta con una energía y una actitud muy poderosas. Nos sorprendieron gratamente con su Hard Rock de aroma añejo y sus bailes y saltos, aunque la concurrencia estaba a otra cosa, bebiendo y visitando las diferentes atracciones de este estupendo recinto, que cuenta con una acústica que ya quisiéramos en Europa, y con una visibilidad perfecta casi desde cualquier punto. Aún así quedaos con este nombre. Si estos chicos siguen así, pronto darán que hablar. De momento, han tenido una oportunidad única.



A las 8 de la tarde, ya con todos en su sitio, era el momento de la primera banda. Motley Crue fueron la punta de lanza del movimiento Glam angelino de los 80, aunque poco a poco fueron pagando sus excesos. Su vuelta a la escena, lejos de los escándalos del pasado, ha dado algunos frutos como el “Saints of Los Angeles”, y queríamos constatarlo en su propio terreno, en California. Durante hora y media pudimos ver cómo la banda se esforzaba, cosechaba una excelente respuesta por parte del público, pero también era incapaz de superar algunos obstáculos. El mayor, la voz de Vince Neil, que por momentos daba muestras de debilidad. Así como Nicki Sixx y Tommy Lee siguen en estado de gracia y son puro espectáculo, y Mick Mars, con el evidente desgaste físico motivado por su enfermedad, aún es un genio de la guitarra (tuvo dos o tres destellos de brillantez espectaculares, no es necesario ser un poser para tener clase), el vocalista no consigue alcanzar los tonos requeridos.

Pero lo cierto es que un show de Motley Crue en su casa es eso, un show con todas las letras. La escena está invadida de humo, pirotecnia y fuego, casi tanto como el que llevan Kiss, la rueda por la que gira la batería de Tommy Lee en su solo, junto con las bellísimas bailarinas que acompañan a las canciones hacen que todo sea sugerente. El conjunto es pura satisfacción, aunque alguno de los elementos no esté suficientemente fino.


A las 8 en punto, un reloj marcaba la hora en la gran pantalla que flanqueaba el escenario, y de repente, la banda aparece entre el público. Vince con una bailarina a los hombros, Nicki con un extintor salpicando a los asistentes y otros acompañantes con túnicas y capuchas en medio de la sorpresa generalizada. Con toda naturalidad suben al escenario y aquello empieza. “Saints of Los Angeles” es la única concesión a su último disco, el resto de la hora y media son clásicos con sonido actualizado. El esfuerzo por contentar es notorio y el grupo lo da todo. Hay que darles un 10 en entrega. “Wild side”, “Dr Feelgood”, “Kickstar my heart”, “Girls, girls, girls”, “Don’t go away mad (just go away)” y así todas sus canciones de la etapa dorada. Incluyendo un tema nuevo, “Sex”, on un estribillo repleto de fuerza.

Las referencias al sexo son constantes y explícitas, aumentadas por las coreografías de las bailarinas, que suben, bajan y se cuelgan de cuerdas, reduciendo al ridículo el concierto que en 2009 dieron enel Kobetasonik de Bilbao. El propio Vince lució un chaleco con una marca de la casa “I love single moms”






 


A pesar de todos los pesares, Motley Crue se lo pusieron difícil a Kiss.


 De Kiss pocas cosas se pueden descubrir a estas alturas. Su hora y media fue exactamente lo que se espera de ellos. Le vi en mejor forma que en el Azkena Rock del 2010. Pero es paradójico que teniendo Paul un mejor estado vocal que Vince Neil, que saliendo todo perfecto en cada uno de los momentos clave de la noche, Kiss transmitieron menos cosas que Motley Crue. De hecho, la gente se movió y bailó menos que con los angelinos.

Quizás la culpa la tuvo un repertorio con demasiados momentos valle. A pesar de abrir con "Detroit Rock city", cuando encadenan "Shock me", "War machine" y "Firehouse" aquello se enfría. Ni Gene Simmons lanzando fuego por la boca es capaz de enloquecer a la audiencia. Faltan algunos grados de temperatura y un excesivo relajo.

Aprovecharon para presentar el adelanto de su próximo disco "Hell or hallelujah", y sólo ese himno del Rock N' Roll que es "God of thunder" (por fin la vi en directo!), "Love gun" con el vuelo de Stanley y la mítica "Black diamond" elevan aquello hacia el altar donde por siempre estarán Kiss. "Cold gin" vuelve a ser un vaso de bromuro antes de que "Rock n' roll all nite" nos llene de confeti y felicidad.




 































 Dos bandas irrepetibles, muy difíciles de alcanzar, unidas en The tour, una gira probablemente única. Aunque hace unos días Nicki Sixx pregunta en su cuenta de twitter si queríamos verla en otros países (ojalá!). Motley Crue un par de velocidades por debajo de lo que deberían, debido a Vince Neil, y Kiss sin la inspiración adecuada, pero aún así casi cuatro horas de música y espectáculo imborrable en nuestras memorias. Fuimos unos privilegiados. Cruzad los dedos para que algo así venga a Europa.