lunes, 14 de enero de 2013

Crítica del documental "Barón Rojo. Larga vida al Rock N' Roll" 7'5/10

No importa en qué década hayas nacido, si amas el Rock duro, Barón rojo seguramente formarán parte de tu imaginario personal. Evidentemente, cuando más te acerques a los primeros años del decenio de los 80, más conexión tendrás con ellos, pero si no es así al menos debes ser consciente que no ha habido otra banda que cante en castellano más importante en este género musical. Las razones son claras: su música es extremadamente pegadiza, sus letras son ricas literariamente y fueron los primeros en romper las fronteras españolas para penetrar en el mercado europeo. Tocaron con algunos de los más grandes del momento, entre ellos en el mítico festival de Reading, y la leyenda Bruce Dickinson fue uno de los que se subió con ellos al escenario, al igual que Michael Schenker. Otros han ido lejos, como Héroes del silencio, y han tenido influencia, pero Barón rojo están ahí, para siempre.

La reciente gira de reunión de la formación original, con motivo del 30º aniversario de su fundación, dio pie a Javier Paniagua y Jose Sancristóbal a elaborar un documental que refleje ese momento del reencuentro e indague en qué supuso la banda y por qué se separaron. Según los propios autores, a quienes pudimos hacer preguntas en directo en el festival Dock of the bay de San Sebastián, donde se proyectó la película, confesaron que no pesaron los tres objetivos por igual, porque ellos básicamente querían inmortalizar la reunión.

Si hay algo que puede dejar cierta sequedad de boca entre el fan más acérrimo es que se echa de menos un recorrido un poco más detallado por los orígenes del grupo y etapa más existosa. Apenas una entrevista del mítico Ángel Casas en la terraza de un bar (que se puede ver en Youtube), un momento inimaginable en la televisión de hoy en día, a la vuelta de Reading, y algunos otros guiños casi a modo de flash, y nada más. El resto es una reconstrucción de la gestación, preparación y desarrollo de la gira que, en 2010, sirvió a miles de fans, entre ellos a mí, para ver por una vez en la vida a Hermes Calabria, Sherpa y los hermanos Carlos y Armando de Castro, tocar juntos sobre un escenario los temas legendarios del Barón.








La cinta empieza con un ritmo lento, incluso forzado en algunas escenas, como cuando Hermes y Sherpa se "reencuentran" para hablar de la posible gira. Pero poco a poco se nos van ofreciendo retales personales, familiares, musicales e íntimos de los cuatro músicos, y la emoción empieza a empaparnos. ¿Por qué se separaron? Por fin lo sabemos: simplemente porque no se tragaban. Creo que los elementos explosivos son Sherpa, por su creativa y arrolladora personalidad, y Carlos de Castro, un hombre serio, metódico, formal y recto. Hermes es la inocencia personificada (descacharrante escena cuando habla de "Avatar"), y Armando está, como es lógico, con su hermano, con quien comparte algunos rasgos. No hay un motivo económico, personal o de disensiones musicales, simplemente, era imposible la convivencia porque, como ellos mismos reconocen, "nunca fuimos un grupo".

Es demoledor el retrato que Armando hace de Sherpa: "tiene un elevadísimo concepto de sí mismo", que con el modo en que se entona significa exactamente que es un ególatra. Eso tiene su réplica cuando, a la vuelta del concierto en Barakaldo, es Sherpa quien va en el coche enojado porque "ni siquiera se han despedido, un adiós, un algo... Ni eso!". Nos cuentan una historia triste, la de una banda extremadamente fecunda, que llegó más arriba que nadie, pero que no pudo perpetuarse por desafecciones personales. El desgarro es total cuando se ve al pobre Hermes volver a sus clases de batería y a su negocio de instrumentos, cuando él sólo quiere tocar. En ese momento, el espectador fan sólo se pregunta "pero por qué demonios no os llevais bien?". Todo eso lo viví y lo escribí tras el concierto de Barakaldo, donde no sólo no saludaron al final todos juntos, sino que ni siquiera se acercaban unos a otros.

Al margen de eso se pueden observar imágenes de varios conciertos de esa gira (especialmente Madrid y Bilbao), y de los ensayos, e incluso tomas especiales en acústico de algunos de los músicos en solitario. Descubrimos a Carolina Cortés, pareja de Sherpa, y mente crucial en la composición de muchos temas, quien probablemente ni siquiera suene para muchos fans porque siempre quiso huir de los focos, y a algunos de los hijos de los músicos, sus casas, managers y otros que intentan explicar lo que sucede.



Además, están los relatos de algunos periodistas como El Pirata o Mariskal Romero, y músicos como Bunbury, Carlos Escobedo de Sober, o los cantantes de M-Clan y Asfalto, además de Juan Aguirre de Amaral. En palabras del director, pretendían demostrar con esa selección que Barón Rojo trascendía al Heavy, aunque haya sido un grupo sobre todo de heavies. Es destacada también la aparición del productor Chris Tsangarides, quien trabajó con ellos en el disco en directo y que en su currículum atesora trabajos históricos con Judas priest o Anvil.

Estoy seguro de que no es el documental que tú harías, pero te resultará muy útil para comprender el universo creativo y humano de una banda irrepetible. Se han tenido que resignar a ser irrelevantes por separado, y a que su convivencia fuera imposible juntos. Pero los temas que compusieron ahí quedan, para siempre. Ojalá algún día puedan arrancar las flores del mal y darle larga vida al Rock N' Roll con sus cuerdas de acero. Emocionante.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Los festivales de Metal en Europa en 2013

Ya se han confirmado algunas bandas para los principales festivales de Heavy Metal en este 2013 que estamos a punto de estrenar, y lo cierto es que en algunos casos el nivel es altísimo. Quizás conviene hacer un repaso por algunos de ellos para ir afinando en la selección:

El más grande de Suecia, el Sweden Rock de Solvelsborg, cuenta con un lineup excelente una vez más. Los deseados Rush compartirán protagonismo con los Kiss, que presentan su nuevo álbum, y con Europe, que juegan en casa, y quienes preparan algo grande con motivo de 30º aniversario. Grabarán un DVD para inmortalizarlo.

Accept, Amon amarth, Kreator, Candlemass y otros muchos completan un cartel centrado en el Hard Rock, pero no sólo.



En Clisson (Francia) se da una de las grandes citas del mes de junio, compitiendo directamente con el Azkena de Vitoria-Gasteiz, el Hellfest presenta este año un menú poderoso, y que, sin estar a la altura de los gigantes como Download, sí supera a otros muchos de gran raigambre. Su cartel se suele configurar con varios históricos como principales ofertas, y después decenas de bandas a las que es difícil ver a lo largo del año por estos lares. Se combina metal extremo con bandas consolidadas y otras que no necesariamente entran dentro de la etiqueta "heavy", pero que los asistentes valoran por su nivel musical.

La prueba es que año también apuestan por Kiss y además por ZZTop. Pero lo más jugoso es cuando revisamos las segundas líneas: Twisted sister, Korn, Avantasia, Accept, Stone sour, Down, Testament, Volbeat, Helloween, Kreator, Immortal o Bullet for my Valentine. Si eres capaz de ver sólo a la mitad llevarás metal encima para todo el año.

En Viveiro (Lugo) se cuece una nueva edición del Resurrection Fest, una cita absolutamente consolidada por varios motivos: su emplazamiento, al lado del mar, en un pueblo acogedor y con una gastronomía inmejorable; su precio competitivo; y un cartel que se sale de lo esperable, por su variedad y distinción. Este año han confirmado a dos de sus principales bandas: Bad Religion y Trivium. Faltan 60 más por confirmar.



Download es, probablemente, el mejor y más atractivo festival del mundo para cualquier seguidor del Heavy Metal. Su carga histórica, proveniente del legendario Monsters of Rock, y Donington, le otorga un plus frente a los demás que quizá sólo ha podido ir ganando Wacken. Sin embargo, el nivel musical entre uno y otro aún está a años luz. Fieles a su tradición, Iron Maiden liderarán este año el cartel para interpretar la segunda parte del Maiden England tour que el verano pasado descargaron en Norteamérica, y del cual tenéis una crónica en Metalbitacora). Sus escuderos serán dos de las bandas más importantes del momento, una estadounidense y la otra alemana, marcas de garantía: Rammstein y Slipknot.

Lo que sucede con Download es que si nos vamos a las segundas filas encontramos tantos kilates como en las primeras: Motorhead, Alice in chains, Volbeat, Stone sour o Mastodon y otro chaparrón más que anunciarán en breve y que nos hará preguntarnos una vez más: ¿Cuándo demonios me decidiré a ir?



Tal es el poder de Download que este año su influencia ha anulado al último invento de la industria metalera, el itinerante Sonisphere, que ya claudicó en 2012 ante la escasa venta de entradas frente a la competencia de su rival (que presentaba a Metallica rememorando el Black album), y ha vuelto a hacerlo este año. En España, la empresa Last Tour International es la encargada de desarrollar esta marca, pero suele ser la última en anunciar cómo, dónde, cuándo y con quién lo hace. Primero fue Barcelona, luego Madrid, luego otra vez Madrid pero en Getafe y este año diversas fuentes amenazan con que sean dos fechas consecutivas, una en Madrid y otra en Barcelona. A mis oídos ha llegado incluso que podrían ser dos fines de semana en dos lugares distintos.

En Francia están confirmados Iron Maiden, Korn o Slayer.

Amneville está al norte del país, en la región de Lorena, a poco más de 300 kilómetros de París. Hay conexiones en tren que tardan unas 2:20 aproximadamente.















En Italia, también habrá Sonisphere, por supuesto con Iron Maiden, que es la única confirmación de momento. La ciudad elegida es Milán.

Probablemente, el festival que más adhesión sentimental causa entre la comunidad metalera a día de hoy sea el Wacken Open Air, una experiencia que he vivido en este 2012 pero que no podré repetir en 2013 debido a que la venta de entradas esta vez ha sido más fulgurante que nunca. Todos los tickets vendidos en apenas dos meses para poder disfrutar de un fin de semana puramente heavy, con ingredientes musicales como Anthrax, Arch enemy, Devildriver, Lamb of god, Doro, los renovados Nightwish, Rammstein o Sabaton.



El sur de España siempre ha lamentado su exclusión del circuito metalero en cuanto a conciertos y grandes festivales, y con razón. Así que este 2013 se espera una gran respuesta al Leyendas del Rock, que están elaborando un humilde pero a la vez sabroso cartel: Accept, Venom en su primera visita a España, Doro o Ensiferum enriquecen un cartel eminentemente con bandas españolas como Barón Rojo u Obús.



Bélgica, en la localidad de Dessel, acoge el Graspop, un festival que cuenta siempre con carteles espectaculares, aunque no acabe de alcanzar la fama de otras citas del continente. En este 2013 hay que rendirse de nuevo a la organización, porque reúnen también a Iron Maiden como principal oferta, junto con otros grupos de grandísimo nivel: King diamond, Bullet for my Valentine, In flames, Testament, los emergentes Ghost, Stone sour, Epica o Kreator y muchos más.



Hay muchos más, a pesar de que la crisis económica ha eliminado varias citas, pero estos son los que quería destacar en esta primera entrega. Ahora sólo hace falta reunir el dinero y elegir.

lunes, 1 de octubre de 2012

Crónica de The Tour: Kiss y Motley Crue en Chula Vista (California) el 12 de agosto de 2012

Este pasado sábado 29 de septiembre terminó oficialmente una de las giras más atractivas de los últimos años. Tanto, que sus promotores la bautizaron simplemente como The Tour. Al margen de que el nombre sea bastante presuntuoso, la verdad es que ver cómo comparten escenario Kiss y Motley Crue, dos verdaderas leyendas del Hard Rock, era algo enormemente atractivo. Por desgracia, sólo el público norteamericano pudo degustar semejante despliegue. Por suerte, nosotros pudimos acudir.

La cita era el domingo 12 de agosto en la ciudad californiana de Chula Vista, muy cerca de San Diego. Es un anfiteatro al aire libre llamado Cricket Wireless, cerquita de un gran aquapark, en lo alto de una loma y con un parking sencillamente descomunal, el recinto era estupendo para un acontecimiento de tal magnitud. Está claro que las dos bandas, aunque gozan de enorme prestigio desde hace décadas en todo el mundo, son mucho más populares en Estados Unidos que en Europa. Y eso se notaba en el ambiente previo, que era el de una gran celebración a la que acudían familias enteras y grupos de amigos visiblemente emocionados.

Allá donde van Kiss el espectáculo está garantizado, y la liturgia, pese a ser casi siempre la misma, nunca llega a cansar: disfraces, imitadores, artilugios y, en definitiva, diversión. Esto es la banda más caliente del planeta. Un número nada desdeñable de chicas sexis se paseaban con camisetas de Motley Crue por el entorno del recinto, completando una estampa puramente americana. Sólo faltaba un buen nivel musical, aunque eso fue otra historia. Hubo fiesta, celebración y disfrute, pero ambas bandas han vivido tiempos mejores.

A media tarde, los teloneros salieron a entretenernos un rato. Se llaman The treatment, son galeses y jovencísimos, y cuenta con una energía y una actitud muy poderosas. Nos sorprendieron gratamente con su Hard Rock de aroma añejo y sus bailes y saltos, aunque la concurrencia estaba a otra cosa, bebiendo y visitando las diferentes atracciones de este estupendo recinto, que cuenta con una acústica que ya quisiéramos en Europa, y con una visibilidad perfecta casi desde cualquier punto. Aún así quedaos con este nombre. Si estos chicos siguen así, pronto darán que hablar. De momento, han tenido una oportunidad única.



A las 8 de la tarde, ya con todos en su sitio, era el momento de la primera banda. Motley Crue fueron la punta de lanza del movimiento Glam angelino de los 80, aunque poco a poco fueron pagando sus excesos. Su vuelta a la escena, lejos de los escándalos del pasado, ha dado algunos frutos como el “Saints of Los Angeles”, y queríamos constatarlo en su propio terreno, en California. Durante hora y media pudimos ver cómo la banda se esforzaba, cosechaba una excelente respuesta por parte del público, pero también era incapaz de superar algunos obstáculos. El mayor, la voz de Vince Neil, que por momentos daba muestras de debilidad. Así como Nicki Sixx y Tommy Lee siguen en estado de gracia y son puro espectáculo, y Mick Mars, con el evidente desgaste físico motivado por su enfermedad, aún es un genio de la guitarra (tuvo dos o tres destellos de brillantez espectaculares, no es necesario ser un poser para tener clase), el vocalista no consigue alcanzar los tonos requeridos.

Pero lo cierto es que un show de Motley Crue en su casa es eso, un show con todas las letras. La escena está invadida de humo, pirotecnia y fuego, casi tanto como el que llevan Kiss, la rueda por la que gira la batería de Tommy Lee en su solo, junto con las bellísimas bailarinas que acompañan a las canciones hacen que todo sea sugerente. El conjunto es pura satisfacción, aunque alguno de los elementos no esté suficientemente fino.


A las 8 en punto, un reloj marcaba la hora en la gran pantalla que flanqueaba el escenario, y de repente, la banda aparece entre el público. Vince con una bailarina a los hombros, Nicki con un extintor salpicando a los asistentes y otros acompañantes con túnicas y capuchas en medio de la sorpresa generalizada. Con toda naturalidad suben al escenario y aquello empieza. “Saints of Los Angeles” es la única concesión a su último disco, el resto de la hora y media son clásicos con sonido actualizado. El esfuerzo por contentar es notorio y el grupo lo da todo. Hay que darles un 10 en entrega. “Wild side”, “Dr Feelgood”, “Kickstar my heart”, “Girls, girls, girls”, “Don’t go away mad (just go away)” y así todas sus canciones de la etapa dorada. Incluyendo un tema nuevo, “Sex”, on un estribillo repleto de fuerza.

Las referencias al sexo son constantes y explícitas, aumentadas por las coreografías de las bailarinas, que suben, bajan y se cuelgan de cuerdas, reduciendo al ridículo el concierto que en 2009 dieron enel Kobetasonik de Bilbao. El propio Vince lució un chaleco con una marca de la casa “I love single moms”






 


A pesar de todos los pesares, Motley Crue se lo pusieron difícil a Kiss.


 De Kiss pocas cosas se pueden descubrir a estas alturas. Su hora y media fue exactamente lo que se espera de ellos. Le vi en mejor forma que en el Azkena Rock del 2010. Pero es paradójico que teniendo Paul un mejor estado vocal que Vince Neil, que saliendo todo perfecto en cada uno de los momentos clave de la noche, Kiss transmitieron menos cosas que Motley Crue. De hecho, la gente se movió y bailó menos que con los angelinos.

Quizás la culpa la tuvo un repertorio con demasiados momentos valle. A pesar de abrir con "Detroit Rock city", cuando encadenan "Shock me", "War machine" y "Firehouse" aquello se enfría. Ni Gene Simmons lanzando fuego por la boca es capaz de enloquecer a la audiencia. Faltan algunos grados de temperatura y un excesivo relajo.

Aprovecharon para presentar el adelanto de su próximo disco "Hell or hallelujah", y sólo ese himno del Rock N' Roll que es "God of thunder" (por fin la vi en directo!), "Love gun" con el vuelo de Stanley y la mítica "Black diamond" elevan aquello hacia el altar donde por siempre estarán Kiss. "Cold gin" vuelve a ser un vaso de bromuro antes de que "Rock n' roll all nite" nos llene de confeti y felicidad.




 































 Dos bandas irrepetibles, muy difíciles de alcanzar, unidas en The tour, una gira probablemente única. Aunque hace unos días Nicki Sixx pregunta en su cuenta de twitter si queríamos verla en otros países (ojalá!). Motley Crue un par de velocidades por debajo de lo que deberían, debido a Vince Neil, y Kiss sin la inspiración adecuada, pero aún así casi cuatro horas de música y espectáculo imborrable en nuestras memorias. Fuimos unos privilegiados. Cruzad los dedos para que algo así venga a Europa.








martes, 11 de septiembre de 2012

Crónica del concierto de Iron Maiden en Irvine, California, 10 de agosto de 2012 Maiden England Tour 2012

Como todos los veranos, este 2012 tenía algunos acontecimientos especiales dentro del Heavy Metal. Podemos señalar a Metallica con sus celebraciones de los 30 años en la música, interpretando el "Black album" en Europa, los conciertos de Black Sabbath en Birmingham y Download, la despedida de Scorpions de Wacken y dos giras exclusivas en Estados Unidos: The Tour con Kiss y Motley Crue y la reedición del Maiden England de Iron Maiden.

Metalbitacora tuvo la suerte de asistir a la segunda de las fechas de Iron Maiden en Irvine, California, una ciudad a unos 50 kilómetros al sur de Los Angeles con un anfiteatro al aire libre espectacular cuya capacidad ronda los 35.000 espectadores. Irvine es una ciudad universitaria, tocada por la bondad de la Dama de Hierro, pues esta gira veraniega de recreación de la presentación del "Seventh son of a seventh son" en 1988 era muy extensa en Norteamérica, pero no se repetía ningún emplazamiento salvo este. Su cercanía con Los Angeles y con el mítico Long Beach Arena, donde se grabó el "Live after Death", introducían un ingrediente épico más en esa noche.

Antes de entrar en detalles musicales, pues muchos de vosotros conoceréis bien el repertorio, me pararé en el ambiente previo. Los conciertos masivos en Estados Unidos son muy diferentes de los que se hacen en Europa. En primer lugar, se piensa en el espectador, con localidades numeradas, salvo en el foso, que es de dimensiones reducidas, en escalada ascendente para que los que están más cerca del escenario no tapen a los demás. El audio es excelente desde cualquier punto, y los puestos de comida, bebida y merchandising igualan, si no superan, a los que puede haber en un festival veraniego de dos días en España. No es tan difícil hacer las cosas bien si se piensa con la cabeza, y si se desea lo mejor para quien paga.

Al recinto se accede, casi en exclusiva, en coches particulares, lo que obliga a disponer de un parking, muy bien organizado a decir verdad, de tamaño descomunal, del orden de tres campos de fútbol. Allí aparcan todo tipo de artilugios sobre ruedas: todoterrenos de neumáticos tamaño tractor, Harleys tuneadas con las macarradas más originales, etc. En fin, América en estado puro. Numerosos latinos acudieron a la cita para demostrar, una vez más, que son los más True de todo el mundo.

Los teloneros en esta segunda parte del tour eran Coheed and Cambria, aunque yo hubiera preferido a Alice Cooper. Todo no podía ser. Accedimos al interior tras palpar el ambiente previo, lo cual es, insisto, toda una experiencia. El despliegue está pensado para que el fan se preocupe sólo de la música y el disfrute. En cuanto al resto, todo son facilidades. Es sabido que el público estadounidense no es tan pasional como el latino, o incluso el europeo cuando nos ponemos, pero hablar de Maiden es decir palabras mayores, y la emoción que rodeaba todo era evidente. Muchos asistentes iban a ver a la más grande banda de Heavy Metal de todos los tiempos y la diversidad de edades sorprendía.

El resto, os podéis imaginar. La magia invadió el Verizon Wireless Anphitheatre desde que se apagaron las luces con el "Doctor, doctor" de UFO. Unos 25 grados de temperatura y alta humedad, y griterío ensordecedor cuando la intro y los azules y blancos del "Seventh son" invadían el enorme escenario. Empieza "Moonchild" y una nube de cámaras y teléfonos confunde con su brillo a la masa. La banda sale casi de memoria, tras tantos conciertos previos en la gira los primeros movimientos son cualquier cosa menos improvisados, y el público se mantiene entre expectante y enloquecido, seguramente sabedor del chaparrón de clásicos que hay por delante.

Steve Harris fue el único que pareció estar algo más frío que los demás. Quizás cansado, ocupó un segundo plano poco usual, junto a Murray y Smith, que estuvieron finos, como siempre, pero sonrientes en todo momento. No hace falta poner cara de malo para hacer buen Heavy. Janick Gers es totalmente singular, y sus bailoteos llegan a despistar si fijas tu mirada en él. Nicko se lució en varios temas, y se llevó, durante la presentación final, la ovación de la noche. Cosa que ya no es nueva.

Lo de Dickinson es digno de estudio. Su personalidad avasalladora da la medida de que una megaestrella puede parecer humilde si conecta con la gente, y a eso se dedica, además de saltar y correr sin freno. En cuando a su estado de forma, intachable. Cualquier crítica en ese sentido carece de fundamento. "Can I play with madness!" no es de mis favoritas, pero funciona con el público, sin duda, que corea el estribillo antes de  que la voz del carcelero de "The prisoner" encienda definitivamente la llama que caldea la olla a presión en la que se convierte aquello, a pesar de ser al aire libre. Uno de los mejores temas de su discografía, que grabamos desde nuestra posición para que podáis disfrutarlo a pequeña escala.



A partir de ahí, lo mejor de la noche. No hace falta describir demasiado cómo fue todo: "2 Minutes to Midnight", la mágica "Afraid to Shoot Strangers", con ese medio tiempo inicial que va in crescendo hasta que las guitarras se hacen cargo de unas melodías embriagadoras; "The Trooper", con la entrega total de una audiencia que adora este tema; la mítica "The Number of the Beast" y la inigualable "Phantom of the Opera", otra de esas canciones que debería estar en todos los conciertos. Entre los derechos humanos reconocidos a todos los metaleros del mundo debería estar el disfrute de este tema al menos una vez en la vida. Y, como traca final, "Run to the Hills", en la que por una vez en toda la noche casi ni se escucha a Bruce debido al coro unitario de las 35.000 almas que estábamos allí, especialmente cuando Eddie hace su primera aparición, vestido de soldado.



"Wasted Years" fue la transición hacia el ecuador del show, que marcaba la gran "Seventh Son of a Seventh Son", una de esas piezas que explican la evolución de Maiden hacia territorios progresivos. A mi juicio, la única que iguala a la emblemática "Rime of the ancient mariner". Rápida, lenta, virtuosa y otra vez rápida, hipnótica, con Bruce vestido de túnica y un Eddie gigante que vigila desde el fondo de la escena con una bola del mundo en sus manos. Esos ocho minutos ya merecerían la noche por sí solos, pero quedaba la traca final.

"The Clairvoyant", a fuerza de ser sinceros, sabe a poco tras la hora anterior, pero uno es consciente de ya estamos cerca del final y hay que saborear cada segundo. Así que, aunque es un ritual, quizás ya repetitivo, la poca voz que nos queda la gastamos en un manoseado "Fear of the Dark " que antecede al cierre en falso con la madre de todas, "Iron Maiden", incluyendo de nuevo a Eddie, con Janick colándose entre sus piernas, y pirotecnia por doquier, entre fuego y explosiones. 



Por suerte, aún nos quedaban algunos "Scream for me Southern California, scream for me Irvine!". Supongo que, como yo, sentís algo especial cuando suena en directo la primera canción de Maiden que escuchasteis en vuestras vidas. Yo también. Así que la mítica "Aces high" entró como gloria pura por mis oídos, tras el discurso de Churchill y con una hermandad y comunión absolutas entre público y banda. El final fue una fiesta, con "The Evil That Men Do" y la añeja "Running Free". El silencio se hizo, las luces se mantuvieron apagadas pero el que volvieran a salir no pasó de ser un sueño. "Always look on the bright side of light" nos despertó de una noche inolvidable, seguramente irrepetible.

Se les puede censurar por muchas cosas, pero jamás por no entregarse al 100% cada noche que salen ante el público. Continúan en gran forma física y musical y, aunque sus últimos trabajos discográficos flaqueen, dudo que en los próximos años haya una sola banda que se pueda acercar a su legado. El "Maiden England tour 2012" no pasó por Europa, y es una pena, porque el repertorio es de tal altura, tan repleto de clásicos, de temas memorables, irrepetibles, que todos deberiais tener la oportunidad de verlo. Cruzad los dedos, a ver si en 2013... Y que ojalá se organice por promotores con la mitad de sensibilidad que se tiene en Estados Unidos hacia el público que paga.

martes, 3 de abril de 2012

Crítica de "Live in 3D" de Scorpions 9'5/10


A pesar de que hay bandas que se llevan la fama por sus directos y por su habilidad para inmortalizarlos, hay que reconocer que hay una que siempre ha innovado, y cuyos directos, aunque no los quieran meter en las listas de "los mejores de..." siempre han estado ahí. Iron Maiden sacan un DVD por gira, Metallica dos o tres, AC/DC graban en el estadio de River y se considera la grabación como el no va más... Y sí, es cierto que todos esos grupos tienen directos aplastantes, pero creo injusto que no se reconozca a los Scorpions en su verdadera medida.

El "Tokyo tapes" marcó una etapa, que se agrandó con el "World wide live", y ahora, en lugar de publicar un DVD para masificar aún más el mercado, se adelantan con un Blue-Ray en 3 dimensiones que encumbra su leyenda. Gracias a la gente de Shop circus y su eficacia, el disco, que no se vende aún en España, me fue traído de Alemania, pues no quería renunciar a ver en 3D a un grupo al que nunca he podido ver en directo. Lo haré en la próxima edición de Wacken, pero sabiendo que están en el tramo final de su carrera, la sed se acrecienta.

La grabación está realizada en Saarbrücken, el 15 de abril del 2011, en un recinto cerrado al que acudieron fans de Scorpions de muy diverso pelaje, desde jóvenes adolescentes que, probablemente, estaban en uno de sus primeros directos, hasta calvas prominentes, amas de casa y metaleros de lo más true a quienes se ve haciendo headbanging apasionadamente. Scorpions son, hoy por hoy, patrimonio de todos. Su repertorio es tan alucinante que han podido superar barreras de edad y prejuicios musicales disco tras disco.

El Blue-ray es absolutamente recomendable desde cualquier punto de vista, pero el más importante es porque transmite sensaciones, y casi todas son buenas: el repertorio es magnífico, la grabación es de calidad, y el efecto 3D te instala directamente en el pabellón. Por momentos, parece que el de delante te va a dar con su puño en alto, o que te va a sacar un ojo Matthias Jabs con el mástil de su guitarra. Esto es toda una sensación, y el único problema de momento es que es un poco complicado meterse una flipada de air guitar con esas gafas tan ortopédicas puestas.

En lo musical, atraviesa varias fases. Me disgusta la apertura con "Sting in the tail" porque es una de las canciones más flojas de su penúltimo disco, que para mí cuenta con temas de mucha altura, pero todo se corrige enseguida, con una "Make it real" que suena mejor que nunca, y que nos muestra a una banda, con sus circunstancias actuales claramente, pero que raya a una buena altura.


"Bad boy running wild" y la especial "The zoo" empiezan a mostrar la química que tiene aún la banda con su público, que disfruta del buen rato que siempre ofrece la instrumental "Coast to coast", un tema que no parece instrumental dado su ritmo. Todos estos temas van casi encadenados y las primeras percepciones nos dicen que Klaus Meine está muy justito y no gasta ni un solo gramo de fuerza ante el temor de pinchar al final, que Rudolph sigue imparable que el batería James Kottak tiene un afán de protagonismo desmedido, que por supuesto se le permite. Un papel más discreto para Jabs y, por supuesto, para el bueno de Pawel, que a veces parece estar ahí porque alguien tiene que estar.

"Loving you sunday morning" abre el tramo de la grabación de relax, con la hímnica "The best is yet to come", un tema compuesto como despedida del grupo, el clásico "Send me an angel", que interpretan en una plataforma en medio del público, al igual que "Holiday", con su parte final guitarrera. El calor se vuelve a disparar cuando Rudolph cambia por enésima vez su guitarra empieza la gran "Raised on rock"para devolvernos a la etapa de mayor intensidad rockera de Scorpions con un "Tease me, please me" que cantan todos los asistentes a coro, justo antes de uno de los mejores momentos de su catálogo.

"Dynamite" es, sin duda, una de las grandes canciones de los '80. No hay bar rockero en el mundo que no se encienda si lo pinchan. No hay púa imaginaria que no empiece a rasgar el vaquero cuando suena, pero hay muy pocas voces capaces de interpretarla con dignidad, y creo que la de Meine ya no lo es. Pasa verdaderos apuros para llegar a los tonos, aunque los técnicos de sonido son verdaderamente certeros a la hora de conjuntar el sonido de todos y no dejarle en evidencia. Sus esfuerzos son loables, pero si quiere cerrar con honor la historia de la banda en sus últimos compromisos, o se cuida más o entrena más, o las dos cosas. Debe tener presente que mucha gente sólo les verá en esta gira de despedida.



James Kottak es el encargado de hacer la transición con un solo de batería que demuestra lo efectista que es. Cambia tantas veces de camiseta como Rudolph de guitarra, y sus poses y su aspecto son los de un hairmetalero bien auténtico. Su tatuaje en la espalda de "Rock n' roll forever" dice el resto.

Empieza la traca final con otra en la que Meine es el único que no disfruta, la gran "Blackout" con la guitarra humeante de Schencker y un gran juego de pantallas y luces, descanso para la voz con el momento de los guitarristas, antes de atacar la emotiva "Big city nights" cantada con ganas otra vez por un público aparentemente frío pero que se deja la garganta en cada estribillo.

Ese mismo público aguarda con ganas la llegada de las dos grandes baladas de su repertorio: "Still loving you" y "Wind of change" que, más que temas de Scorpions son ya universales. Mil veces oídos, mil veces interpretados y siempre suenan especiales. Más banderas de Alemania (enseñan unas cuantas), más saludos al personal y el trueno final con "Rock you like a hurricane" y despedida con "When the smoke is going down".



Si tenéis una tele en 3D, no lo dudéis, haceros con esta grabación porque es una sucesión de momentos intensos. Es inevitable involucrarse en la proyección gracias al efecto 3D, que supera, con mucho, a cualquier DVD que tengáis en la estantería. Musicalmente, hace justicia a lo que son Scorpions a pesar de que la edad ya no perdona en determinados momentos, y se convertirá en un excelente recuerdo cuando ya no sea posible verles más sobre un escenario. Atreveos, apuesto a que de Maiden y Metallica tenéis ya una decena de grabaciones.


domingo, 1 de abril de 2012

Crítica de "Helvetios" de Eluveitie 8/10

Los suizos (quizás mejor francosuizos) Eluveitie conforman una de las bandas de Death melódico que mayor crecimiento han experimentado en los últimos cinco años. Sus seguidores empiezan a ser legión por todo el mundo dada la firmeza con la que han elaborado todos y cada uno de sus discos tras el celebrado "Slania" de 2008. Se caracterizan por introducir elementos tradicionales en su música, y como ya he escrito otras veces, ese toque los hace diferentes. No hay sobreactuación, todo está siempre en su sitio y su apertura de mentes les ha llevado incluso a editar un disco exclusivamente acústico en su día para hacer dudar a más de uno si son Metal o son Folk.

Que ningún true se asuste. Eluveitie es Metal del bueno, distinto, original, una bocanada de aire fresco sin caer en la reiteración de lo que han podido hacer otros. Según mi humilde criterio, están muy por delante de bandas como Turisas y otras del estilo, que en determinados aspectos podrían experimentar caminos semejantes. En este "Helvetios", Eluveitie demuestran que sigue manteniendo intacta su capacidad para elaborar temas hímnicos a la vez que fabrican otros duros, extremos y feroces.

La obra se inicia con un prólogo leído por la prodigiosa voz del actor escocés Alexander Morton, que también se encarga del epílogo. El discurso habla de la guerra, porque este eminentemente bélico. Siguen desentrañando el mitificado pasado de la Galia que abarcaba a lo que hoy es Suiza, pero aquí hay mucha guerra. Tras la voz de Morton y unas melodías de batalla aparece "Helvetios", una pieza sensacional, en la que se expresa perfectamente cómo es posible combinar la melodía de las flautas y los violines, con los guturales, las guitarras a toda pastilla y la batería centelleante.



Si la primera ex excelente, la segunda huele a clásico de su discografía. El espíritu de la obra maestra "Inis Mona" sobrevuela en un tema que es puro headbanging. Cuando una canción suena bien no tiene mucho sentido explicarla. Sólo destacar que el estribillo está cantado en el viejo y desaparecido idioma que se hablaba en su país de origen, lo cual hace aún más fascinante su propuesta ("Scorched earth" está cantado en galo antiguo).



La furia que habían aparcado, en parte, en "Everything remains (as it never was)" vuelve en "Helvetios" y "Home" es un tema de puro Death donde las gaitas y las flautas quedan en segundo plano para primar la dureza. "Santonian shores" es muy rítmica, las guitarras, las flautas y la gaita se erigen en las directoras de orquesta para construir un tema muy pegadizo que se funde por medio de un fondo de tormenta y viento con la antes citada "Scorched earth", una especie de poema en galo antiguo que hace de transición hacia una nueva parte del álbum, que tiene 17 cortes, sin contar la versión acústica del primer single "A rose for Epona".

De los 8 componentes del grupo, el cerebro, aunque sólo sea por su hiperactividad es Chrigel Clanzmann, vocalista principal, con unos guturales fuera de la media del estilo, flautista, gaitero, harpista, mandolinista y ejecutor de bodhram, además de compositor de la mayor parte de las letras. Le acompaña en los tramos de contraste Anna Murphy, que también se encarga del hurdy burdy. Precisamente ella apenas aparece en "Meet the enemy", otro de los momentos de mayor intensidad del disco que, por si no os habéis fijado, ni siquiera ha llegado a su ecuador y se nos está pasando volando.

Para no eternizarnos, pues lo esencial está destacado, mencionamos que "Neverland" es otro buen momento con un estribillo a varias voces que se presenta como si fuera una canción popular, fácilmente memorizable, y con un solo múltiple (sí, es que se van sucediendo los instrumentos) muy logrado. Si escucháis el primer single por separado, es probable que sufráis un sobresalto, como me ocurrió a mí, pensando que estos no eran Eluveitie, que me los habían cambiado por Nightwish con flauta. "A rose for Epona" es una canción que no desentona una vez se escucha el conjunto del Cd, pues hay altos, bajos y cambios, como en todos los buenos discos, pero está hasta tres peldaños por debajo en cuanto a intensidad y furia.



Entiendo a los chicos de Nuclear Blast, intentando dar gato por liebre a posibles nuevos públicos, pero Eluveitie hacen de canciones como esta la excepción y no la regla. Aún así, sirve para que apreciemos la belleza de la voz de Anna Murphy. Más metal que otra cosa. No entiendo para nada la selección de las canciones para inmortalizarse a través del vídeoclip, pues la siguiente, "Havoc" es el siguiente vídeo, cuando hay canciones muy por encima de ambas. "Havoc" se inicia con un frenético violín al que luego se le suma una flauta, y luego una poderosa base rítmica encumbrada por un Clanzmann más gritón que nunca. La letra narra los ataques de algunas hordas que atacaban Helvecia y Eburonia, una zona de Europa central que se situaba en Alemania fundamentalmente.



"The uprising" narra también la defensa de las pequeñas tribus galas ante ataques externos, y mitifica la lucha por la supervivencia a ritmo veloz también. "Hope" es un descanso de dos y minutos instrumental, que podrían firmar perfectamente Chieftains o Gwendal, pero el descanso dura poco, porque "The siege" empieza  de manera impía con un grito iracundo, siendo seguramente el tema más poderoso de todo el disco.

El último gran momento se produce en "Alesia", una canción deliciosa capitaneada por Anna Murphy, cuya cadencia va una marcha por debajo del tono general del trabajo, pero que penetra por los oídos de principio a fin como sólo las grandes canciones pueden hacerlo, con ritmo imperial y elegancia. Otra que apunta a clásico.

Supongo que a estas alturas, si no los conoces habrás oído hablar de ellos. Date prisa, estarías perdiéndote, de lo contrario, a uno de los combos más interesantes de la escena extrema del Metal. Tres de tres, tres discazos consecutivos.