Avenged Sevenfold + Vita Imana
Viernes, 24 de junio de 2011
Palacio de Vista Alegre, Madrid
32 euros
Duración: hora y media aprox.
Asistencia: 5000 personas
Llegaba a Madrid como cabeza de cartel una de las bandas con mayor proyección del panorama metalero actual, los estadounidenses Avenged Sevenfold, y allí nos fuimos, a comprobar si todas las vicisitudes que les han rodeado hasta ahora son coincidencias o, por el contrario, cumplen el arquetipo de una gran banda de Rock en ciernes, dispuesta a recoger el testigo que los grandes del metal están a punto de ceder. A7X cuentan ya con cinco discos de estudio, a pesar de su juventud, y un enorme éxito en Estados Unidos, donde el trabajo que nos presentaban, “Nightmare”, entró directamente al número 1.
Normalmente una banda de dimensiones gigantescas suele agrandar su leyenda con otro tipo de sucesos, y en este caso, eso también se cumple. La prematura muerte de su batería The Rev hizo temer por la desaparición del grupo, que sin embargo acabó sorprendiendo a todos al incorporar a Mike Portnoy, quien a su vez abandonaba a Dream Theater. Cuando pasan cosas así, uno ya piensa en serio que estos chicos se quieren comer el mundo y a lo mejor hay que darles una oportunidad.
Lo primero que llama la atención es la diferencia de público con respecto a los últimos conciertos a los que he asistido (Cinderella, Stryper, Down…), aquí la media probablemente no sobrepasase los 22 años. Había gente muy joven, seguramente para muchos su primer gran concierto, y eso convirtió Vista Alegre en una olla con el público entregado desde el minuto 0.
Se coreaba constantemente Sevenfold, hasta que los teloneros, Vita Imana, saltaron a las tablas. No puedo aportar muchos detalles con respecto a ellos dado que desconozco su repertorio y el sonido del que disfrutaron fue especialmente malo. Al menos desde nuestra posición, en el tendido alto, a donde llegaba todo demasiado embarullado. En el foso mejoraba bastante la calidad del audio, como comprobamos más tarde. Eso sí, durante la actuación de Vita ya se vieron algunos pogos concurridos. La banda mostró buena actitud, con saltos y carreras constantes. Por cierto, es novedosa su aportación en la rítmica con un equipo de percusión que complementa al bajo y a la batería. Me pareció que la etapa más tribal de los Cavalera en Sepultura ha tenido que ver algo en la apuesta de estos chicos.
Volvimos a la calma y a escuchar Sevenfold, Sevenfold, durante el descanso, que se amenizó con el “Powerslave” de los Maiden y algunos temas de Motorhead, hasta que se apagaron las luces, a eso de las 22:30. Realmente, la salida a escena de A7X estuvo envuelta en un clamor tan atronador que sentimos estar, realmente, ante una gran banda. De hecho, fue imposible escuchar los primeros acordes de “Nightmare”, el primer single del último disco, ante el griterío de la gente, que alcanzó, como se puede ver en el vídeo, el culmen cuando Shadows salió a escena con su atuendo característico, gorra y gafas de aviador.
Cuidadito con Shadows. Este chico posee cualidades. Domina varios registros: la tralla, las transiciones, los medios tiempos, es capaz de hacer variaciones en el timbre que modifican la voz complemente de una canción a otra, y el tono es semejante durante todo el concierto. No es que se explaye demasiado con el público, pero lidera la situación constantemente. Me pareció lo mejor, junto con el batería. El resto del grupo estuvo correcto. Sin fallos. Sin destacar.
Hacía tiempo que no asistía a un concierto en el que la gente se supiera las canciones de principio a fin. Y no hablo de los himnos, pues este grupo ya tiene seis o siete nada menos, sino a cualquier canción del repertorio. Esto no pasa habitualmente en los conciertos. Si fue una noche entretenida, lo fue también por el público. Aunque habrá que decir que los pgos, en algunos casos, parecían de juguete. Más surrealista si cabe era el hecho de que hubiera gente de seguridad vigilándolos desde el perímetro, sin entrar en ningún momento, o que vigilantes de seguridad pasearan entre el respetable para vigilar si se fumaba. A uno que yo sé no le pillaron, aunque estuvieron a punto.
“Critical acclaim” supuso la transición hacia esa delicia que es “Welcome to the family”, una trallazo diseñado para saltar de principio a fin, justo antes del cual nos dio la bienvenida a la familia A7X. Allí estaba la masa, para seguir con sus botes el ritmo de los riffs. “Almost easy” y “Buried alive” me demostraron que son capaces de mantener un tono alto durante la primera media hora de concierto.
En este tema tuve que escuhar el comentario del típico analista que se te sienta al lado en los conciertos: "esta parte se parece al "Orion" de Metallica". Honoris Causa del Heavy, el chico.
En ese momento se para, Shadows se acuerda de Sullivan The Rev, y le dedican “So far away”, que es un tema entrañable, pero que muchos aprovecharon para repostar, evacuar, y en nuestro caso, colarnos en el foso.
Porque luego viene el que es, a mi juicio, la mejor composición de su repertorio: “Afterlife”, que sonó tan bien como en el disco. Homenajearon a sus influencias más cañeras con “God hates us”, donde la camiseta de Pantera que lucía Shadows cobraba más sentido. Preguntó cuántos estábamos viéndoles por primera vez, y casi todo el mundo levantó la mano. “A little piece of heaven” fue el contrapunto que demuestra que también pueden ponerse sensiblotes y contentar a la gran parte de su público que son féminas. Había muchísimas chicas. Defendemos la igual en el Metal también.
“Bat country” cerró la primera parte, retomada con “Unholy confessions”, con esa parte de prolongación dedicada a los circle pits. Bastante inofensivos, insisto. Y la fiesta terminó con “Save me”, que es un tema de 10 minutos que no debería cerrar un show.
Quizás no fue el concierto de nuestras vidas, pero creo que vimos a una banda que, si sabe mantener este nivel, y sostener una evolución lógica, está muy cerca de la cima. Y no hablo de una cima efímera, como las de Korn o este tipo de grupos que gustan 8 años y luego se diluyen. Hablamos de una cima de pervivencia, como los grandes. Los realmente grandes. En sus manos está. A la gente ya se la han ganado.
No me hace falta que estés de acuerdo en lo que digo, pero antes de opinar, lee lo que he escrito
domingo, 26 de junio de 2011
lunes, 13 de junio de 2011
Vídeos del concierto de Cinderella en Barakaldo
Estos son los primeros vídeos del concierto de Cinderella en la sala Rock Star Live de Barakaldo este pasado sábado 11 de junio
sábado, 12 de febrero de 2011
Iron Maiden arrancan "The final frontier tour" con un repertorio interesante
Iron Maiden iniciaron anoche en Moscú su "The Final Frontier World Tour" en el Olympiysky concert hall. El repertorio parece menos estresante que el de anteriores giras de presentación de disco, y combina varios temas nuevos con clásicos irresistibles.
01. Satellite 15... The Final Frontier
02. El Dorado
03. 2 Minutes To Midnight
04. Coming Home
05. Dance Of Death
06. The Trooper
07. The Wicker Man
08. Blood Brothers
09. When The Wild Wind Blows
10. The Evil That Men Do
11. The Talisman
12. Fear Of The Dark
13. Iron Maiden
Encore:
14. The Number Of The Beast
15. Hallowed Be Thy Name
16. Running Free
Fotos en este enlace
Hay que saber si este se mantendrá hasta verano o irán realizando variaciones, pero igual hay que empezar a pensarse en serio el verles en algún sitio. Os dejo algunos vídeos, empezando por el mejor tema del último disco
domingo, 6 de febrero de 2011
Crítica de "Diary of a mad band. Europe in the year of VI" de Down (Cd + DVD) 8/10
Supongo que los seguidores habituales de este blog, cada vez con menos actividad, sí, lo sé, pero el tiempo da para lo que da, sabréis que si pongo un disco en el primer puesto de la lista es porque es un buen disco. Este, por supuesto, lo es, y no estamos ante una de mis bandas favoritas, al menos en estudio. Down me han resultado más bien pesados en las escuchas largas. Pero cuando les vi en directo (Barcelona, Sonisphere, 2009), cambió mi percepción. Ya sabía que eran furiosos, potentes e iracundos, pero en directo todo cambia.
Las canciones ganan en amplitud, es difícil de explicar, el sonido se expande de una forma sorprendente y, aunque los ritmos no son excesivamente rápidos, Down parecen más rápidos y más duros todavía. Pero si hay algo que sobresale en esta banda, donde confluyen miembros de otras bandas importantes (Corrosion of conformity, Pantera...), es la presencia inimitable y totalmente magnética de Phil Anselmo. El cantante sigue siendo un torrente metalero, pero en este directo apreciamos el cambio de personalidad que ha vivido tras el fallecimiento de Dimebag Darrell y su abandono del alcohol y otros excesos. Anselmo se dirige al público entre tema y tema con mucho cariño y agradecimiento, y no para de repetir "I love you", "absolutly badass" y otros términos de aprecio, en lugar de tacos e improperios propios de otros tiempos.
También os quería hacer otra pregunta que me sirve para centrar en la importancia de este disco: ¿Cuál es el último disco en directo bueno que habéis oído? No hay muchos últimamente, eh! Incluso el de Dio en Donington no es capaz de transmitir lo que Dio transmitía en directo. Es posible que si no sois seguidores de Down las primeras escuchas os resulten algo espesas, pero poco a poco irá creciendo.
Sin duda, hay algunos temas absolutamente apoteósicos, empezando por "Lifer", dedicada a Dimebag Darrell y a todos los amigos que Phil ha perdido en el camino, y en la que el cantante se deja las cuerdas vocales, "Ghosts along the Mississippi" con el excelente riff de inicio de Kirk Windstein, "New Orleans is a dying whore" (qué arranque tan brutal!), "Eyes of the south" o la deseada "Bury me in smoke". Vosotros mismos.
Pero este grupo no es sólo Anselmo, ya sabéis. El otro comandante, en mi opinión, y así lo observo en el DVD, es Kirk, ese calvo barbudo que uno no sabe muy bien si ha salido de El señor de los anillos o, peor aún, de He-Man. Ni idea, pero su guitarra suena a gloria, siempre en el momento adecuado, siempre en el tono adecuado. Relega bastante a Peeper Keenan y a Rex Brown sobre la escena. Todos estos detalles pueden apreciarse en el DVD que acompaña al doble Cd en la edición de lujo (cualquier cosa que venden por más de 20 euros ahora se llama de lujo, en un forma de decirte "sí, ya sabemos que eres de los pocos gilipollas que paga por esto, así que al menos consuélate).
La versión audiovisual ofrece algunas versiones distintas de los temas que aparecen en disco (grabados en el Reino Unido, Alemania, Holanda, Francia, Suecia, Irlanda o Noruega), canciones extra y un semidocumental que muestra imágenes de la banda en su local de ensayo, en sus backstages, etc. Tampoco es el documento del siglo, pero ayuda a comprobar que Down es, sobre todo, una banda cuyo público es muy militante. Se percibe una conexión especial con la banda, una entrega poco usual; eso ayuda a que las audiencias estén muy presentes en todos los temas, y eso a pesar de que algunso recintos no eran especialmente masivos.
Buen disco en directo, cosa difícil de encontrar hoy por hoy. Y paso adelante de Down. Deberían venir pero ya!
domingo, 23 de enero de 2011
Crónica del concierto de Accept en la sala Rock Star Live de Barakaldo
| Delirio al final |
Rock Star Live. Megapark. Barakaldo
22 de enero de 2011
25.50 euros
Si no quisiste ir, lo siento por ti. Lo siento de verdad porque deberías haber estado. Creo que ayer asistí a uno de los mejores conciertos que se han celebrado por aquí en los últimos meses. Accept ofrecieron un auténtico recital de clásicos de su repertorio, y lo hicieron en volandas, porque el público les acompañó constantemente. Hubo una conexión perfecta. Yo soy, ya sabéis, de los que me quejo de la cierta apatía que se extiende poco a poco entre los asistentes a conciertos de Heavy metal, y es algo que no alcanzo a comprender. No es la primera vez que alguien me mira mal por un toque mientras salto o bailo. Generalmente, algún aburrido que se piensa que está en la ópera o en el cine viendo Avatar. Sí, eres un aburrido, no pongas esa cara ahora también.
Ayer fue distinto. Ayer me reencontré con el público auténtico. Y daba gusto. También es cierto que la media de edad era distinta, era más alta. Estaban muchos de los que crecieron en los ’80 con los clásicos del Heavy, y tengo la impresión de que al grupo alguien se lo dijo, porque desgranaron un repertorio absolutamente adecuado para la ocasión. Varió bastante con respecto a otros conciertos de la gira, en los que la verdadera columna vertebral de la noche era el último disco, y cayeron temas que creo que será muy difícil volver a escucharles en vivo. “Losers and winners”, “Son of a bitch”, ”Neon nights”… Eso sí, diré que eché de menos “Blood of the nations”, la que da título a su último disco, y que me parece un gran tema.
No me detendré demasiado en detalles, creo que lo esencial es eso, y además los vídeos hablan por sí solos. El público, de 10. El grupo, muy bien. Muchos veíamos por vez primera a Mark Tornillo, y nos llevamos una grata impresión en general. Nos sorprendió en el disco, y ha logrado subir al carro de Accept a gente joven que nunca se habían fijado en la banda. Sólo por eso merece un reconocimiento. En algunos temas creo que su volumen estaba bajo, pues había detalles que no podía captar, pero quizás fuera mi posición, ya se sabe que la Rock Star no es el auditorio de Viena.
Pero me sorprendió una cosa, no es él el máximo protagonista. Es más, ocupa un lugar que, sin ser un discreto segundo plano, es evidente que no es el de ariete de la banda. Tornillo se aparta de la escena en numerosas ocasiones para dejar paso al verdadero jefe, que es Wolf Hoffmann, con su guitarra y sus solos. Junto a él, Peter Baltes en el bajo también tiene gran protagonismo, sonríe y motiva al público constantemente. Herman Franck sigue siendo muy discreto, sin apenas moverse de su sector, el derecho del escenario, salvo cuando hacen las coreografías a tres o a cuatro.
Escuché alguna que otra crítica a Tornillo. Según algunos asistentes, imita a UDO. No estoy de acuerdo. Su timbre se parece al de UDO, pero la voz de Tornillo es más versátil, afronta nuevos registros, dentro de los esquemas de una banda como Accept, que tampoco es que sea la innovación musical pura y dura. Pero Tornillo hace lo que hacía UDO y algo más. ¿Le falta algo? Claro, el carisma del orondo militarizado. Pero la sala estaba casi llena, y en Barcelona han agotado entradas, y en Madrid otro llenazo. Accept están en forma, colega. Y eso es gracias a Tornillo. Posiblemente, Accept, y quizás Journey también, sean los únicos grupos grandes que han sabido reinventarse con cantantes distintos a los que les llevaron a la cima.
Abrieron con “Teutonic terror”, que empezó un poco en frío, aunque fue ganando poco a poco. “Bucket full of hate” enlazó enseguida, y realmente no sé por qué, ya que en el último hay otros mejores y más adecuados para el directo. Pero la cosa iba a más. Y entonces, poco a poco, nos fueron desvelando cartas que no esperábamos, y una lluvia de clásicos de los ’80 que fueron animando a la gente hasta que fue el público, como decía, el que acabó llevando la batuta. En “Metal heart” la celebración fue total, con todo el mundo coreando el ritmo intermedio, algo parecido ocurrió con “Princess of the dawn” o “Restless and wild”. Disculpad por no haber apuntado el repertorio, y la memoria me falla, porque el concierto no fue conrto precisamente, pero salvo “I’m a rebel”, creo que cayeron todas las que podíais esperar y alguna más. Por supuesto, "Fast as a shark", y el remate macarrísima con "Balls to the wall"
Llevaba varios meses esperándoles, y me han dejado satisfecho. Por los comentarios que había fuera, el resto del público salía como yo. Me alegro de haberles visto, y me alegro de que el Heavy Metal haya recuperado a una banda como Accept. Los jovenzuelos de Linkin Park y elementos de ese estilo debían haber entrado a la sala, para saber cómo hay que comportarse en un concierto de Rock. Si estuviste, gracias a ti también. Estuvo genial. Conciertazo.
domingo, 9 de enero de 2011
Crónica del I Metal tribute Fest, en Laudio, con Feiz no mor, Bacon Maiden, MST y Wantera
| Metalbitacora.com, con el Metal tribute fest |
Gran celebración metalera la que vivimos anoche en Laudio (Araba) en la primera edición de un festival que, visto el resultado, debería tener vocación de permanencia: el I Metal Tribute Fest. Una iniciativa surgida de la base misma de la movida metalera vasca, y que ha contado con la inestimable colaboración de un colectivo de metaleros de Laudio, Laudio Metal, que con mucho trabajo y humildad están empezando a darle un serio meneo a la movida heavy en su zona. Y para ello cuentan con un local envidiable, con capacidad para 500 personas, en una zona de pabellones, en la que nadie, salvo ellos, se quejará de las colillas, del ruido o de las meadas en zonas adyacentes.
Lo primero que debemos reseñar es que las cuatro bandas, Feiz no mor, Bacon Maiden, MST y Wantera, fueron capaces de vender todas las entradas, las 500 entradas disponibles. Lo cual es un enorme éxito en estos tiempos. No hay demasiados grupos, tampoco extranjeros, que sean capaces de meter a tanta gente en salas como Santana o Rock Star, por citar los dos ejemplos más claros del entorno bilbaíno.
Antes de entrar en lo musical, quisiera mencionar también el gran respeto que mostraron los asistentes por la nueva ley que prohíbe el consumo de tabaco en espacios cerrados. Era la primera movida metalera a la que asistía con esta ley, y me sorprendió la respuesta, porque se podría argumentar que el local es privado y demás, pero nada, todos saliendo afuera a dar caladas, lo que cambia notablemente el panorama de un bolo. Hasta el cantante de Wantera dijo echar de menos el humo. Dicho sea de paso, tampoco le hacía falta irritar más su garganta, porque menuda manera de atronar.
Con un gran ambiente previo, por tanto, la nave de Laudio Metal que fue en su día un plató de televisión, salieron a escena los cinco componentes de la banda tributo a Faith no more, bautizados como Feiz no mor. Cinco músicos que apenas llevan unos meses con esta historia, y que son liderados por una chica con una gran voz y una nada tímida puesta en escena. Maira se mueve, grita y sonríe constantemente. Y lo digo porque esto es un detalle clave cuando una cantante se enfrenta a su primer concierto con un grupo, como era su caso.
Lamentablemente empezaron con problemas de sonido, que fueron superándose poco a poco, en concreto a partir de “I’m easy”. Estaban caracterizados como sus ídolos, con camisas blancas y corbatas negras, y gracias al trabajo de Maira, y el guitarrista especialmente, se fueron viniendo arriba. “Digging the grave” y “Epic” fueron algunas otras que sonaron. En muchos asistentes quedó la sensación de que necesitaban un rato más para dejar a todos contentos. Me da que se hablará de ellos en poco tiempo.
Encajaba más con el perfil medio del público la siguiente banda en saltar a escena: Bacon Maiden, grupo gipuzkoano que cuenta en sus filas con Íñigo, guitarrista de Soziedad Alkoholika. Su tributo se fundamenta en la etapa del “Killers”, pero su repertorio llegó más adelante, con guiños como “The number of the beast” o “The trooper”. La gente disfrutó de lo lindo con canciones que muchos seguro que hace tiempo que no oían. Como músicos son excepcionales, y los temas de la primera parte del concierto estaban realmente clavados. El vocalista tenía por momentos un aire a lo Paul Di’Anno que contribuyó a que muchos estribillos fueran coreados por todos. Muy bien Bacon Maiden. “The ides of march”, “Wrathchild”, “Murders in the rue Morgue”, “Another life”, “Innocent exile”, “Killers” o “Twilight zone” estuvieron en el repertorio.
Muchos de los 500 asistentes portaban camisetas de MST, el tributo bilbaíno a UFO y Michael Schenker, del que ya he escrito otras veces. Un grupo joven pero experimentado con una innegable calidad musical, que queda patente en la atención con la que el público seguía los movimientos más complejos de las canciones del célebre guitarrista. Volví a constatar un hecho: entre el común de la comunidad metalera hay algunos clásicos todavía muy desconocidos, y UFO y MSG son dos de ellos. El público no siguió a MST con la misma devoción que a Bacon Maiden, simplemente, porque no se conocían los temas en general. Pero los solos de guitarra y el alto nivel vocal e instrumental contribuyeron a que, entre canción y canción, las ovaciones fueran a más.
| MST, satisfechos! |
Hasta entonces, el público tenía razones para mostrarse satisfecho. 8 euros por ver a varias bandas de gran nivel, rememorando clásicos del Hard Rock y el Heavy Metal, y en compañía de buena parte de la comunidad metalera vizcaína. Los precios de la bebida eran muy asequibles, había merchandising, un local acogedor con un escenario que ya quisieran para sí muchas bandas profesionales por su tamaño, así sólo faltaba el remate. También desde Gipuzkoa venían Wantera, y tributar a Pantera no parece fácil.
| Xarles, de Euskal Metalheads, pinchando Europe y Bon Jovi entre grupo y grupo |
La salida fue, lógicamente, en tromba con un cantante absolutamente desatado con un chorro de voz poderoso que nos empujó un poco más hacia las primeras filas. Siguiendo la tónica de la noche, unos buenos músicos ofrecían riffs clásicos, y aquello se caldeó a tope. “This love”, “I’m broken”, “Mouth for war”, “5 minutes alone”, “Becoming”, “Walk”… El chaparrón sonoro no tenía descanso y la gente agradecía con gritos y aplausos unos temas muy trabajados. Si a cualquier guitarrista se le pueden ver las carencias a la hora de interpretar solos de Schenker, y esa noche no habíamos visto apenas carencias, imitar a Dimebag Darrel y a Phil Anselmo no es tarea fácil. Y no creo que la emoción del momento me nublara la vista y el oído, aquellas eran unas señoras versiones.
Faltaba la guinda, que se puso al final, con un bis de “Walk” en el que participaron Javi (ex S.A., ahora en Clockwork) a la guitarra, Andoni (MST) al bajo y Rown Howland (Infernoise, Clockwork) junto con Wantera, y gracias a ellos el desparrame, con asistentes tomando el escenario y pogos por doquier.
Algunos son amigos, pero a la mayoría le descubría esa noche, y puedo certificar que comparto con la inmensa mayoría de asistentes (y organizadores, me consta) una enorme satisfacción por el resultado final de este primer Metal tribute Fest. Desde la raíz del Heavy Metal ha crecido una iniciativa absolutamente popular, en la que pesa cualquier cosa excepto el lucro. Esencialmente, aquí pesa la pasión por la música. Ambiente inmejorable, indiscutible calidad musical y mucha celebración metalera. Si te lo perdiste, vete pensando en acudir al próximo. Porque debería haber próximo.
| El ganador de la guitarra que se sorteó, por cortesía de Rockin Guitars |
| Repertorio de MST |
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