jueves, 5 de noviembre de 2009

Crítica de "World painted blood" de Slayer 8'75/10


Qué pasada. Una reverencia a los padres, los auténticos padres. En ocasiones, uno debe rendirse a la evidencia, y en este ocasión me toca hacerlo. Nunca me han gustado Slayer especialmente. Me he llegado a marchar de festivales cuando iban a salir ellos porque no les consideré jamás una de mis bandas predilectas, pero de vez en cuando han hecho cosas que he valorado, y creedme que "World painted blood" es, a día de hoy, la que más me ha convencido. Posiblemente no sea el mejor disco de su carrera, no pienso discutir sobre ello con los puristas o fanáticos, pero es un auténtico chaparrón de Thrash.

El disco es básicamente una sucesión de temas rápidos, veloces, con aire retro, recuperando las raíces ochenteras del estilo (quizás con la excepción de "Beauty through order", aunque esta también explota durante el solo de guitarra). Cuenta con una producción sobria, que arregla lo justito y a veces ni eso, acercando a Slayer a un sonido sucio, realmente Thrash. Sobresale de nuevo un majestuoso Dave Lombardo, quien ofrece pasajes verdaderamente increíbles de baqueteo. Es soberbia su capacidad para cargar con el peso de los temas en las partes rápidas, en las más lentas o en las heavies, siempre es capaz de destacar (el arranque del tema "Snuff" es un buen ejemplo, uno se pregunta si no serán dos baterías a la vez quienes lo interpretan).



Nunca ha estado Tom Araya entre mis vocalistas favoritos, y sigue sin estarlo, pero hasta él me gusta esta vez. Y hay algunos solos de guitarra afilados y punzantes como sólo los padres del Thrash pueden componer. Y sobre la temática, qué más se puede decir con un título así y canciones como "Hate worldwide" (menuda sucesión de solos de guitarra endiablados), "Not of this god" o "Public display of dismenberment".

Otro detalle de enorme importancia: 7 de las 11 piezas están por debajo de los cuatro minutos de duración, y 4 duran menos de tres, lo cual unido a la rapidez hacen del conjunto un Cd que se pasa rapidísimo. La más larga es la mejor, la primera, la que da título al disco, que empieza con riff de gran magnetismo, punzante, que anuncia al Séptimo de Apisonadoras que dirigen estos cuatro brutos.



Me resulta difícil destacar otros temas por encima del conjunto. Ciertamente, todos ellos son poderosos y enganchan más dependiendo del momento de la escucha. Hay quien considera a "Americon" como flojo, pero ahora mismo lo escucho y me entra como un misil. Lo mismo me pasa con otras "Unit 731", "Human strain", "PLaying with dolls" que se mueve en terrenos al margen de la línea general del disco, al igual que "Beauty through order"; o "Psychopathy red" (qué guitarra de inicio!).



En definitiva, que si a mí me entusiasma sin ser un seguidor histórico de Slayer, no sé que haces mirando a la pantalla en lugar de correr a por el disco. Sólo falta que nos visiten en concierto y que los veamos. Auguro más de una lesión cervical.

4 comentarios:

Raúl Arkaia dijo...

Amigo Dani:

La verdad es que comparto esa falta de especial devoción por esta banda. Aunque quizá, me temo, yo vaya a ser más crítico aún (quizá incluso hiriente). Ví por primera y única vez en directo a Slayer en Monsters of Rock de Zaragoza.

De entrada, no me considero un tipo especialmente susceptible, melindroso o impresionable... Sin embargo, no se les ocurrió otra cosa que presentar al fondo del escenario la portada del disco que presentaban en el show. Algo así como una especie de mar de sangre en el que aparecía un doliente Jesucristo (me recordó a los tiempos de Reign in Blood etcétera...).

Me dio tan mal rollo que me tuve que marchar a la zona de barra con la excusa de que quería beber unas cervezas y descansar un ratito del sol de justicia que veníamos sufriendo desde el comienzo del Festival.

No niego que sean buenos músicos. Ahí no entro. Sin embargo, ni el mismísimo King Diamond (y sus cruces invertidas en la frente) me causa tanto repelús como esta gente. Os lo regalo, todo todito.

Un abrazo, amigo Dani y compañía.

N.Anselmo dijo...

A ver como te entra esto, Raúl: Sabías que Tom Araya es cristiano? Que, como te has quedao? Jeje, pues así es, no hay que darle tanta importancia a sus portadas, lo importante es el contenido, y en este caso es brutal!!

Raúl Arkaia dijo...

Aúpa, Anselmo:

Perdona que no haya contestado antes, no sabía que habías respondido. Pues no, reconozco que no tenía ni idea de que Araya -a parte de descendiente de vascos, jejejejejej- fuera cristiano. Me alegra saberlo, sinceramente.

Y, en fin, quizá tengas razón y al final sea nada más y nada menos que un purista melindroso :-)

Respecto al contenido -a tenor de lo que publica Dani-, he de reconocer que mola.

Un abrazo metalero.

napalm dijo...

A mi por lo personal la verdad el disco me atrajo desde un prinsipio. Ademas es importante recalcar que el estilo de Slayer se a caracterisado por ser constante y en este disco no es le esepcion no por ejemplo como metallica que por un momente fue algo mas alternativo (sin ofender a Metallica claro)y tambien los solos de guitarra son muy atractivos ya que son interpretados por Kerry King y Jeff Hanneman alternados. Y la verdad se nota la diferencia en que en este disco si participo Dave Lombardo y ojala y siga asi. Saludos Metaleros Y Muy buen trabajo con el blog. Mis felicitaciones. Posdata: Lo de Tom Araya es sierto en el documental "El Viaje de un metalero" Lo dice.