martes, 22 de julio de 2008

El Heavy y la política

La vida material, la vida cotidiana para la mayoría de la gente no cambia casi nada y, si cambia algo, casi siempre es a peor. Por eso, hoy en día, gracias a la calidad esencial de la voz humana que canta y grita su dolor, la forma narrativa popular más vital es la música rock” (John Berger, crítico de arte, pintor y escritor londinense)

La interacción de grupos de Rock con movimientos políticos ha sido algo consustancial a este estilo de música casi desde su nacimiento. En alguna ocasión he escrito –no sólo yo, claro está- que el espíritu rockero se ha caracterizado por su defensa del pacifismo y las libertades. Rutilantes estrellas de la música se han prestado desde hace décadas a apoyar causas nobles, y han liderado protestas contra la guerras injustas como la de Vietnam o la de Irak más recientemente; se han adherido a festivales para concienciar sobre el SIDA o los problemas que causan las hambrunas en África y otros muchos ejemplos que, seguramente, tendréis en la cabeza vosotros mismos.

El Rock en su vertiente metalera también se ha comprometido a la hora de hacer reinvindicaciones justas y, si bien es cierto que muchos grupos prefieren dedicarse a escribir sobre el tamaño de las espadas o lo gloriosos que eran sus ancestros, otros no han tenido ningún empacho en poner la cara para denunciar situaciones graves. Quizás en Europa los grupos estén más aletargados en este sentido, pero los Estados Unidos son un buen ejemplo de que, a pesar de que su sociedad parezca narcotizada ante los excesos de Bush, tiene un sustrato de movimientos populares inconformistas. En muchas ocasiones, los rockeros están a la cabeza de los mismos.

Hace cuatro años, gentes como REM, Springsteen o Bon Jovi apostaron por el demócrata John Kerry ante Bush. Los republicanos contraatacaron con su campaña titulada “Shout and sing!” o, lo que es lo mismo, Cállate y canta, sabedores de que el prestigio de estos artistas era mayor que el de aquellos otros que apoyaban a Bush (Ricki Martin, Britney Spears, etc). En España, desgraciadamente, la mayoría de los músicos prefieren implicarse sólo en causas “bajas en calorías” por miedo a boicots –a diferencia de lo que ocurre con la mayoría de actores y actrices, por ejemplo-. Los propios Soziedad Alkoholika confiesan su desazón ante la realidad que se encontraron cuando la extrema derecha los quiso condenar social y judicialmente: “Algunos que creíamos cercanos a nosotros guardaron silencio”. SA han sido absueltos y aún muy pocos han defendido su libertad de expresión y les han expresado solidaridad.

Evidentemente, nadie está obligado a implicarse en nada simplemente porque se dedique a rasgar las cuerdas de las guitarras, pero yo prefiero verlos en festivales benéficos que en las galas de la MTV. Volviendo a EEUU, esta vez ante las elecciones presidenciales de noviembre, vuelve a darse un pulso entre los artistas que apoyan a Barack Obama y quienes no lo hacen (bien porque apoyan a los republicanos o porque estaban con Hillary). Con el candidato negro está, por ejemplo, el líder de Twisted Sister Dee Snider, que ha regragabado su célebre “I wanna rock” rebautizándolo como “I want Barack”.



Reparad en la estrofa en la que dicen “Los republicanos lo único que quieren es que todo siga igual… La reputación de América se desmorona”. Esto no es nuevo, en la campaña electoral de 1992, Megadeth (sus discos contienen brillantes letras antibelicistas) grabaron uno de los spots más brillantes que recuerdo dentro de la campaña Rock the vote para llamar a la gente a participar en los comicios.



Rage Against the Machine y Sistem of a Down son dos de las bandas más activas a la hora de denunciar los recortes de derechos civiles y políticos y las vulneraciones de los derechos humanos en todo el mundo y también en EEUU. Tom Morello y Serj Takian dirigen una ONG llamada Axis of Justice entre cuyos objetivos está el de unir a bandas, fans y movimientos sociales en pos de la justicia social. Tankian explica así en una entrevista televisiva por qué cree importante que los músicos se impliquen en los problemas que les rodean (“Cuando escuché por primera vez RATM sentí la protesta dentro de mí… La música tiene la capacidad de inspirar a la gente y de cambiar los corazones, el corazón tiene la capacidad de cambiar las ideas, y las ideas cambian el mundo”).



Bueno, esto da para mucho y no quiero enrollarme.

2 comentarios:

kanif dijo...

Ante todo disculpa este acceso off-topic pero, por si no los conocías, me permito presentarte a este grupo metalero http://www.elrenorenardo.com/descargas.html que ya tiene nuevo disco.
Si ya los conocías, nuevas disculpas.
Agur.

Dani dijo...

No los conocía Kanif, pero me pongo a ello.

Gracias por la recomendación y por la visita.
Saludos,
Dani